La Cámara de Comercio de Álava ha organiza do un curso de ‘coaching’ que certifica a los alumnos como futuros posibles docentes en la materia

Desde que empezaran a divulgarse por primera vez las bondades del ‘coaching’ entre el empresariado vasco, la Cámara de Comercio de Álava viene programando diferentes cursos, talleres y charlas informativas sobre una herramienta empresarial que se ha desvelado realmente eficaz para alcanzar, en equipo, los objetivos de una compañía y alinear los intereses de las organizaciones con los de sus trabajadores, y a la inversa.

Pero desde finales de febrero pasado,  la institución cameral del territorio imparte un curso pionero que permitirá a los nueve alumnos inscritos dedicarse profesionalmente al ‘coaching’, esto es, formar como docentes acreditados a los futuros expertos.

Y es que, aunque los estudios señalan la década de los ochenta como el momento en el que se expande esta práctica socio-psicológica al mundo organizativo, más de tres décadas después no existe una titulación homologada por el Ministerio de Educación que avale profesionalmente a estos profesionales. “No hay una formación reglada como tal. Las asociaciones de ‘coaching’ son las que certifican y acreditan los conocimientos. En España hay dos. Y una de rango internacional, la ‘International Coach Federation’, que es la más importante”, explica Pedro Marcos, responsable del curso de la Cámara y ‘coach’ profesional.

La versión local de estos organismos sería la Basque Coaching Factory.

Que, en muchas ocasiones se confunda el ‘coaching’ con la consultoría tampoco ayuda a posicionar un gremio en el que abunda el intrusismo. “Entre la consultoría y el ‘coaching’ hay muchas similitudes, pero también muchas diferencias. Nosotros nunca aconsejamos a una empresa sobre lo que tiene que hacer. De ahí que se diga que el ‘coaching’ trata de sacar los mejor de las organizaciones y de las pymes”, explica Marcos.

Triple objetivo

Con una duración de 250 horas lectivas, 150 de ellas presenciales y el resto, ‘online’ y de prácticas, los objetivos del curso son tres: formar ‘coaches’ certificados; facilitar las herramientas para que los alumnos las dediquen en su entorno profesional gestionando equipos; y provocar que el alumno sea el verdadero protagonista de un cambio profesional.

“Se trata de enseñar a las personas a ayudar a sus equipos y a sus organizaciones a conseguir objetivos concretos y medibles”, resume Pablo Almaraz, responsable de formación de la Cámara de Comercio de Álava.

La desmotivación, la falta de alineación de los objetivos de la empresa con los de la plantilla, deficiencias en la comunicación interna y en la gestión de equipos, la ausencia de políticas de deslocalización y la propagación de falsas creencias sobre la organización son los ‘defecto’ más comunes de las empresas y sobre los que el ‘coaching’ puede actuar.

El tamaño no importa

Según Marcos, en España, el 70% de las multinacionales ha tenido algún contacto con ‘coaching’, aunque asegura que es válido para todas las empresas, incluidas las pymes, sin afectar su eficacia por cuestiones de tamaño o actividad. “Lógicamente, el tema presupuestario es una limitación  -advierte Almaraz-. Pero depende más de la sensibilidad de quien dirige la compañía y de los recursos disponibles, que de la dimensión de la empresa”.

Con todo, Marcos previene que el ‘coaching’ no es la tabla de salvación para que las organizaciones sorteen la crisis- “Lo que sí creo es que nos ha traído la oportunidad de replantear viejos patrones de comportamiento y conducta”, dice.

Salidas profesionales

Según la revista Forbes, la de ‘coach’ es la segunda profesión de mayor salida laboral para los próximos años. Los expertos en la materia pueden crear su propia empresa, trabajar para consultoras que ofrezcan este servicio, ser un profesional ‘free lance’ o uno interno en una gran compañía. “Cada vez más las empresas valoran la formación en ‘coaching’ de los candidatos y también es un criterio que puntúa en los contratos públicos”, señala Marcos.

Las ventajas del ‘coaching’, además, son bidireccionales y benefician no sólo a quien lo ejerce y practica, sino también a quien lo recibe. De hecho, la escasa bibliografía que hay publicada sobre este tema asegura que incrementa un 88% la productividad de los trabajadores.

Sea como fuere, en Vitoria el mensaje del ‘coaching’ empieza a calar entre la clase directiva. Sirva como ejemplo de esta afirmación el hecho de que al primer taller organizado por la Cámara acudieran 14 personas. Y, al cuarto, celebrado pocos meses después, más de 70.

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