¿Le gustaría vivir junto a un parque eólico? ¿Y de un macrocentro de refugiados? ¿O junto a un vertedero con elementos peligrosos? Debates electorales que se producen en Álava y Vitoria.
Y están entre las preguntas más incómodas que hay ahora en las elecciones municipales de toda España.
Pero hay más:
EFE,- ¿Le gustaría vivir junto a la mayor mina de uranio a cielo abierto de Europa? ¿Y de una macrogranja de cerdos o una planta de residuos? La respuesta, seguramente, sea no. Por eso, asociaciones ecologistas y vecinales batallan en toda España para frenar equipamientos e infraestructuras que, aunque pueden ser necesarias, pocos quieren cerca de casa.
A las puertas de las elecciones municipales, el apoyo, o no, de los partidos a estos controvertidos proyectos, que en ocasiones acumulan años de lucha y movilizaciones, pueden resultar determinantes a la hora de formalizar las alianzas postelectorales.
En Euskadi los parques eólicos y el centro de acogida de refugiados previsto en la capital alavesa son los proyectos que suscitado más rechazo actualmente, tras la oposición que generó la planta de incineración de residuos de Zubieta, en San Sebastián, que ya está en marcha.
LOS PARQUES EÓLICOS, EL ENEMIGO COMÚN
En territorios como el País Vasco, La Rioja, Santander, Galicia, o Girona la batalla común se libra contra los megaparques eólicos, tanto terrestres como marinos.
En Euskadi, su instalación ha provocado contestación en los municipios afectados y en organizaciones ecologistas, principalmente en Gipuzkoa y Álava.
Ha sido el caso del proyecto de la multinacional noruega Startkraft de construir un parque eólico entre Azpeitia, Zestoa y Errezil, que ha generado una importante oposición vecinal, a pesar de la buena acogida que tuvo por parte de EH Bildu.
El parque de Piaspe tendrá cinco aerogeneradores y generará 85GWh al año, lo que implica energía limpia para 24.300 hogares (96.900 personas).
Desde su presentación en asamblea en Azpeitia se ha organizado una respuesta ciudadana -nutrida en parte por las propias bases sociales de la izquierda abertzale- contra el proyecto y contra la posición del Ayuntamiento, que gobierna EH Bildu, en principio favorable a la construcción del parque.
En Álava, son los parques proyectados en Labraza y en Azazeta, los que son vistos con recelo tanto por los municipios en los que se quieren instalar como por organizaciones de defensa del medio ambiente.
Estas polémicas son previas a la aprobación inicial la pasada semana del Plan Territorial Sectorial (PTS) de las Energías Renovables en Euskadi en el que define 110 posibles emplazamientos de parques eólicos y fotovoltaicos.
Los molinos de viento han convertido a Galicia en una potencia energética, pero los vecinos de algunos municipios cuestionan los perjuicios al paisaje y que los beneficios redunden más en las grandes eléctricas que en sus casas y negocios.
Girona tiene actualmente seis proyectos de generación de energía eólica marina sobre la mesa, pero la iniciativa que más detractores acumula, por el impacto paisajístico que puede tener, es la conocida como Parc Tramuntana, prevista en el Golfo de Roses y la bahía de Pals.
En La Rioja el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) ha elaborado un manifiesto en el que urge a la protección de los paisajes del viñedo español.
RECHAZO A CENTROS DE ACOGIDA

En el País Vasco hay otro frente abierto que implica a los gobiernos central y autonómico por la decisión del primero de instalar un centro de acogida de refugiados en Vitoria.
El PNV critica la falta de información y de consenso para sacar adelante este proyecto con capacidad para 350 plazas, que para la parte nacionalista del Ejecutivo autonómico es «un macrocentro» que no casa con el modelo de acogida implementado en el País Vasco.
En Málaga también se rebelaron los vecinos por un proyecto para habilitar un centro de internamiento de menores en un complejo que fue levantado hace más de diez años para albergar una residencia de mayores.
Tras meses de protestas de los vecinos de Jarazmín, el Ayuntamiento finalmente ha dado carpetazo al proyecto y ha archivado el expediente iniciado para autorizar esta actividad en el geriátrico que nunca llegó a ser un geriátrico.
DISPUTA POR EL URANIO DE SALAMANCA
Uno de los litigios más longevos en España es el que mantienen desde hace una década los vecinos de Retortillo, un pequeño pueblo del Campo Charro de Salamanca, contra el proyecto de la multinacional australiana Berkeley para construir allí una mina de uranio.
El debate sobre este yacimiento ha vuelto al debate público tras la llegada de Vox al gobierno de la comunidad y su proclama de explotar los recursos energéticos autóctonos.
Lo cierto es que el proyecto está paralizado pero la compañía minera ha presentado un recurso ante la Audiencia Nacional contra el rechazo gubernamental a su proyecto.
EL LITIO Y LA POTASA DE LA DISCORDIA
Otros dos proyectos mineros, de litio y potasa, son los que han puesto en pie de guerra a varios municipios de Navarra y Extremadura.
En las localidades extremeñas de Cáceres y Cañaveral han surgido dos plataformas ciudadanas contrarias a la extracción de litio, un elemento clave para el desarrollo del vehículo eléctrico que otros consideran una oportunidad histórica para desarrollar un polo industrial en torno a este metal en Extremadura.
Más avanzado está el proyecto minero de extracción de potasa ‘Mina Muga’, que se propone desarrollar la empresa Geoalcali en suelo repartido entre Sangüesa (Navarra) y la localidad aragonesa de Undués de Lerda.
El proyecto ha sorteado el rechazo vecinal y ha logrado la licencia de obras por parte del ayuntamiento de Sangüesa, una vez obtenido el plácet del gobierno navarro.
PROYECTOS PARA TODOS LOS (DIS)GUSTOS
Las instalaciones, infraestructuras y equipamientos que en toda España suscitan el rechazo de vecinos y entidades tienen un carácter muy variopinto. Desde rascacielos a ampliaciones de aeropuertos, cárceles, discotecas, depuradoras, plantas de biogás, cementerios nucleares, campos de tiro o macrogranjas, como las que se proyectaron construir en el municipio murciano de Lorca.
Para evitarlo, el ayuntamiento aprobó una nueva normativa que impedía la construcción de nuevas granjas intensivas de cerdos o la ampliación de las ya existentes a menos de 1.500 metros de distancia de los núcleos habitados. La medida, esta vez, enojó a los productores de porcino, que llegaron a asaltar el edificio consistorial.
Otros proyectos incluso han desembocado en una crisis de gobierno, como el que prevé la instalación de un macrovertedero de residuos industriales en Salvatierra de los Barros (Badajoz).
El alcalde, Francisco José Saavedra (PSOE), que ganó por mayoría absoluta en 2019, dimitió tras la polémica suscitada por el vertedero, mientras que los otros cuatro concejales socialistas pasaron al grupo de no adscritos, apoyando, junto a los otros cuatro ediles del Partido Popular, la designación el pasado diciembre de Abel Caro (PP) como nuevo regidor.




Esas tres preguntas debieran hacérselas a todos los políticos que figuran en las listas electorales del próximo 28 M, especialmente a los que las encabezan, quienes en la legislatura que ahora termina, más de uno fueron primeros conocedores de todo ello y lo permitieron. A ver qué responden.
Os vais a comer el centro falsos solidarios! Jajajajajajajajajajajajajajaja vais a flipar la de personajes que os van a meter,lo sé de buena mano venga a llorar todos lloricas y ahora atacarme y sacar espuma por la boca que me encanta veros despotricar y llorar que sois hipócritas hasta la médula aparte de solidarios cuando os interesa,a parla amigos a votar y a elegir un amo que os encanta que os manden,teneis lo que os merecéis
Responderán lo que el probable votante quiera oir. Luego harán, o no harán lo que les parezca. Estamos viviendo en nuestra política nacional un presidente que dijo «no» y luego es «si»., ya que el principal objetivo de un político siempre es a corto plazo, es decir, continuar calentando la silla en la siguiente legislatura.
Todos sabemos quienes defienden la agenda 2030, y todo lo que implica.
Da igual, el votante medio esta tan lobotomizado por los massmedia que ve a los partidos políticos como clubs de futbol. Votaran, y luego se quejaran de políticas que YA sabían de antemano que apoyarían.
Este es el nivel, y es que hay que repetir aquello de «nos merecemos los gobernantes que tenemos»
Pues hay un partido que no defiende la agenda 2030, la rechaza totalmente, pero claro lo tildan de extrema derecha, por eso hay tanta crítica hacia él, a la élite no le interesa porque no le siguen el juego.
Yo les daré una oportunidad, mi voto para Vox.