El PNV y el PSE-EE abren este lunes en Bilbao la negociación oficial para reeditar su coalición en el Gobierno Vasco, en el que los socialistas ganarán peso tras mejorar sus resultados electorales y bajar los nacionalistas.

Los dos partidos esperan que las negociaciones no se alarguen demasiado al ser ya la tercera vez desde 2016 que afrontan un proceso similar. Además, ya tenían antes un «acuerdo de estabilidad» (2013-2016) y gobiernan en coalición en las diputaciones forales y los ayuntamientos.

Plazas para la negociación

Hace cuatro años la negociación se solventó en un mes. Las elecciones fueron un 12 de julio, las negociaciones comenzaron ocho días después (20 de julio), exactamente como ahora, y para el 24 de agosto el acuerdo estaba cerrado. La sesión de investidura de Iñigo Urkullu fue el 3 de septiembre.

«Tenemos experiencia, yo ya he estado en estas negociaciones tres legislaturas y los interlocutores somos viejos conocidos», ha comentado previamente el presidente del PNV, Andoni Ortuzar.

No obstante, todo quedará pendiente de la decisión que adopte el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre su continuidad o abandono, que anunciará mañana lunes.

Además, la festividad del Primero de Mayo, y en Álava de San Prudencio, podría alargar el calendario, que también puede verse afectado por las elecciones catalanas de mayo y las europeas de junio.

El contenido de la negociación

La negociación, como siempre cuando se va a formar un gobierno de coalición, tendrá dos grandes bloques: el programa de gobierno y el reparto de carteras y puestos.

El primer punto se centrará, según han dicho ambos partidos, en las principales cuestiones sociales planteadas en la campaña, como la sanidad, vivienda, industria, transición energética, empleo o los servicios públicos.

Así, se dejarán fuera temas como el autogobierno, que ya en anteriores ocasiones figuró en el epígrafe de «discrepancias pactadas», de forma que cada partido podía defender su posición cuando se abordaran en el Parlamento.

El secretario general del PSE-EE, Eneko Andueza, ha recordado que el PSE-EE reclama «desde hace tiempo cambios profundos en algunos departamentos» y políticas, como las de industria o Osakidetza, y ha reiterado que se opondrán a cualquier reivindicación soberanista que supere la Constitución.

En cuanto al reparto de cargos, los socialistas exigirán un mayor peso en el Ejecutivo, algo que también asume el PNV, aunque parece quedar fuera la posibilidad de que el PSE-EE tenga la Presidencia del Parlamento, ya que según Ortuzar corresponde «normalmente a la lista más votada» y Andueza ha dicho que «no han puesto sobre la mesa» esa petición.

La pasada legislatura el PNV triplicó en escaños al PSE-EE, 31 a 10, y esa relación se trasladó al Gobierno Vasco, con 9 integrantes nacionalistas (incluido el lehendakari) y 3 socialistas, y en la anterior (2016-2020), con una relación de 28 a 11 parlamentarios, fue de 8 integrantes del PNV en el Ejecutivo por 3 de los socialistas.

Ahora, el PNV tiene 27 (ha bajado 4) y el PSE-EE 12 (ha subido 2 y ha «salvado» la mayoría absoluta de la posible coalición), por lo que solo «duplica» al PSE-EE y el reparto de carteras variará y se da por supuesto que los socialistas tendrán un cuarto consejero.

En el reparto de materias, el PNV nunca ha «soltado» las de Hacienda, Industria y Seguridad y los socialistas se espera que mantengan las que han gestionado la anterior legislatura (Trabajo, Transportes y Vivienda y Turismo y Comercio) y que también ocupan en las tres diputaciones.

Respecto a los nombres, el único seguro es el de Imanol Pradales como lehendakari y la retirada de los nacionalistas Josu Erkoreka y Pedro Azpiazu y los socialistas Idoia Mendia e Iñaki Arriola. La duda es si Andueza irá al Gobierno Vasco o seguirá en el PSE-EE con una especie de bicefalia.

Los negociadores

Se espera una gran renovación, acorde con el relevo generacional que ambos partidos ha hecho en sus grupos parlamentarios (los únicos consejeros que han logrado acta son Nerea Megolsa y Javier Hurtado), y de hecho, Ortuzar ha hablado de «nueva etapa» en la política vasca y Andueza de «cambio de ciclo y un relevo generacional» que se debe reflejar en el Ejecutivo.

En las negociaciones que comienzan mañana el PNV estará representado por Ortuzar, Pradales, el responsable de Organización del Euskadi Buru Batzar (EBB), Joseba Aurrekoetxea, y la aspirante a presidenta del Parlamento vasco, Bakartxo Tejeria.

Por parte del PSE-EE negociarán los tres máximos responsables de su Ejecutiva: Andueza, el responsable de Organización, Miguel Ángel Morales; y la secretaria de Política Institucional, Begoña Gil.

Tras esta primera reunión entre los dirigentes, serán las comisiones técnicas las que negociarán el encaje de los programas electorales de cada formación, con propuestas y promesas diferentes en más de un tema, para crear un único programa de gobierno. EFE



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