Fábrica de Mercedes-Benz en Vitoria-Gasteiz

La planta de Mercedes de Vitoria va a reanudar su actividad el próximo lunes con la adopción de protocolos de prevención y de seguridad para sus empleados y con una bajada de producción del 18 % para 2020 por la crisis del coronavirus en la fabricación de las furgonetas Vito y los vehículos Clase V.

La factoría de la capital alavesa, la más grande de Euskadi con 5.000 trabajadores, paró el pasado 16 de marzo, después de que los miembros del comité, con apoyo de trabajadores, se plantasen ante la línea de salida de los vehículos acabados para exigir a la dirección que priorizara la salud de la plantilla frente a la producción y parase.

Más de un mes después, durante el que se ha aplicado un ERTE, el lunes volverá a fabricar furgonetas, tal y como quería la dirección, que ha estado negociando con los sindicatos las condiciones del retorno durante estas semanas.

30.000 menos este año

La pandemia de COVID-19 provocará una importante reducción en la fabricación de los vehículos que salen de esta factoría, que este año ha reducido sus previsiones de producción en un 18 %, lo que supone que se montarán menos de 130.000 furgonetas, cuando los planes iniciales contemplaban 159.000, según han explicado a Efe fuentes del comité. (bajará en unas 30.000)

Con esta reducción para 2020, la dirección ha comunicado a los trabajadores que el 27 de abril se reabre la fábrica y les ha explicado que las medidas de protección están «alineadas» con el Osalan y avaladas por la experiencia en otras plantas del grupo en China y por los acuerdos alcanzados con la parte social en otras plantas de Alemania.

En el comunicado dirigido a la plantilla destaca que la prioridad de la dirección ha sido siempre preservar la salud de los empleados y da las gracias al comité por los acuerdos alcanzados.

En este sentido, fuentes del comité de empresa han precisado que no se ha cerrado un acuerdo global como tal para la vuelta el día del 27, pero sí ha habido avances y han asegurado que la parte social no obstaculizará la reapertura el próximo lunes, pero echa en falta otra serie de medidas que la empresa no ha aceptado.

Han dejado claro que la seguridad de los trabajadores frente al COVID-19 está cubierta y que la vuelta al trabajo va a ser «mucho más segura» porque, entre otras actuaciones, se les va a proporcionar trajes de seguridad, mascarillas y máscaras protectoras y se van a modificar puestos de trabajo que estén a poca distancia.

No obstante, el comité reivindica que los ritmos de producción deberían adaptarse a esta equipación de protección, ya que trabajar durante ocho horas con ella en la línea de montaje resultará «agobiante», por lo que aboga por aumentar los tiempos de descanso, y pide que se reconozca el tiempo necesario para la higiene y desinfección personal.

Este ha sido el principal escollo que no ha hecho posible un acuerdo con la parte social, que no da el visto bueno al arranque porque considera que la dirección no ha reconocido el «esfuerzo» que van a hacer los trabajadores, sobre todo los de taller.

Para el comité también han quedado otros «flecos» por cerrar, en relación a la prevención, la conciliación y la protección de los trabajadores más vulnerables. A pesar de ello, los sindicatos han dejado claro que van a seguir colaborando para continuar minimizando los riesgos de contagio.

Estas propuestas no han sido aceptada por la dirección, que ha anunciado que el lunes se abrirá a un solo turno para «afianzar los procesos productivos» y ratificar que las medidas de protección son «eficientes en cada caso y en cada uno de los puntos». EFE


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