Los plagios más sonados en los fogones

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Los cocineros son reacios a hablar de plagios. La cocina es un arte que se inspira siempre en lo que hacen los demás, por lo que la frontera entre el inspirarse en algo, el homenaje o la simple copia a veces es difusa. Quizá la prueba del algodón consista en preguntar al chef si el plato es de su creación o ha salido de los fogones de algún otro creador. Si nos miente estamos ante un plagio. Es lo que ha pasado con famoso plato que Enrique Fuentes del Toloño exhibió en Tele 5, creación del restaurante Ikea. Noticia que contó este domingo Norte Expres.

En Vitoria son varios los cocineros que saben que hay platos en otros restaurantes claramente inspirados cuando no «fusilados» de su carta. Prefieren dejarlo pasar, en esto de los fogones no hay copyright, sólo resignación.

Lo cuenta muy bien en esta entrevista en el diario Público el genial chef Abraham García:

Pregunta: «Hace poco estuve en un restaurante de Cuenca donde hacían una variante de tu huevo de corral con salsa de boletus y espolvoreado de trufa, y decían que lo habían inventado ellos. ¿Cómo se lleva el plagio en la cocina?»

Abraham García: «Mis huevos con trufa, el plato más representativo y solicitado en Viridiana desde hace 35 años, lo he visto imitado hasta la extremaunción. No importa, las buenas ideas son de todos. Me queda la satisfacción de que, al menos una vez, la esquiva musa se me abrió de piernas».

Otro caso famoso en los círculos gastronómicos lo encontramos en el Blog Culinario de Jorge Guitian. El famoso Milhojas de foie, anguila ahumada y manzana verde. «Parece ser que la receta comienza a gestarse, de la mano de Alex Montiel, en la cocina de L’Aram, uno de los nombres básicos de la modernidad gastronómica de los 80, y que con él se va al restaurante de Martín Berasategui, donde aparece por primera vez en carta en el año 1995. Probablemente uno de los platos más homenajeados y/o plagiados en la historia reciente«.

Los ejemplos más sangrantes de plagio, ya con abogados de por medio, nos llegan de Estados Unidos, tierra donde los pleitos por los derechos de autor son cosa casi de rutina.

La web elmundovino recogía en 2007 como «Rebecca Charles dirige un restaurante en Nueva York que se llama Pearl Oyster Bar, y tuvo de ayudante a un hombre llamado Ed McFarland, al que proporcionaba toda la información que necesita una persona para trabajar en un restaurante: recetas, una visión creativa, el nombre del proveedor de papel higiénico… Éstas y otras perlas de sabiduría fueron puestas a los pies de Ed, que inmediatamente se apoderó de ellas y se marchó a poner su propio restaurante, Ed’s Lobster Bar»

Los abogados franceses Emmanuelle Fauchart y Eric von Hippel  se dedicaron a estudiar las lógicas que rigen en la cocina francesa. En su investigación acerca de cómo  los más renombrados chefs establecen  normas no escritas que les permiten crear y copiarse, vieron una forma no litigante de respetar la paternidad de las obras. Las normas implícitas resultan más efectivas -y baratas- que los tribunales.

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