foto ajena a la información

Los pacientes con hemofilia han mejorado su calidad de vida en los últimos años gracias a los tratamientos personalizados, ya que hasta hace poco la única posibilidad para prevenir sangrados era un tratamiento intravenoso dos o tres veces por semana.

Con motivo del Día Mundial de la Hemofilia, que se celebra el miércoles, Osakidetza ha informado de que en los últimos años ha habido «grandes avances terapéuticos» que han modificado el abordaje de la hemofilia, que consiste en un déficit de una proteína que interviene en la coagulación de la sangre, lo que causa un aumento del riesgo hemorrágico.

Los nuevos tratamientos, algunos de los cuales no son por vía intravenosa, permiten mantener unos niveles cada vez más elevados de esa proteína, dentro de unos niveles de seguridad. Esto supone una mejora considerable de la calidad de vida. También se han aprobado ya terapias génicas, es decir dirigidas a determinados grupos de pacientes.

En la actualidad el Hospital de Cruces está tratando a un niño de 3 años que tiene hemofilia B muy grave, en el que se desarrollan anticuerpos frente a los fármacos habituales.

A ese niño se le está dando un fármaco novedoso llamado Concizumab con buenos resultados y por uso compasivo, que se refiere al uso de medicamentos en pacientes aislados y al margen de un ensayo clínico cuando el médico lo considera indispensable.

Además Osakidetza está realizando ensayos clínicos con nuevas moléculas y terapias que están dando «grandes resultados».

La hemofilia es una enfermedad congénita englobada dentro de las enfermedades raras. Existen dos grandes tipos: la hemofilia A (afecta a 1 de cada 5.000 varones) y la hemofilia B (1 de cada 30.000). Esta enfermedad es transmitida por las mujeres, que únicamente son portadoras ya que solo afecta los hombres.

Hay varios factores que afectan a la calidad de vida de estas personas como la edad, los derivados de trastornos articulares progresivos y precoces producidos por la repetición de sangrados, y la propia intensidad del dolor, que puede incluso estar causado por el propio tratamiento, ya que la gran mayoría es intravenoso. EFE



Dejar respuesta