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foto ajena a la información

El Covid-19 ha cambiado nuestra forma de vivir, y también la forma de actuar de los cacos ya que han sustituido su accesorio fetiche, el pasamontañas, por la mascarilla.

Con ella no solo logran tapar la mitad de su rostro, también pasar desapercibidos y no levantar sospechas en la huida, ni antes de ejecutar el robo (con pasamontañas llamaban mucho la atención).

Fuentes policiales de Vitoria reconocen que ya está en marcha la dnámica y que es previsible que crezcan los robos de aquí en adelante. Va a ser complicado identificarles. 

A lo largo de estos últimos meses, han salido a la luz varias noticias en las que se informaba que los atracadores aprovechaban el uso generalizado de la mascarilla, y actualmente obligatorio en la vía publica si no se puede mantener una distancia de seguridad de 2 metros, para llevar a cabo sus ilegales artimañas.

Por ejemplo, en abril salió a la luz que tres atracadores engalanados con gafas de sol, mascarillas y guantes aprovechaban a robar en los establecimientos que el estado de alarma permitía abrir.

Tampoco se olvidaron del cuchillo jamonero, que les servía para asustar a los trabajadores de los comercios. Estos hechos ocurrieron en Jaén y Ciudad Real y desgraciadamente, no ha sido un caso aislado.

 


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2 Comentarios

  1. Lo mejor es quitarle la marca de la empresa que está en el frente del bombín, las llaves de bumping están siempre asociadas a marcas y modelos de bombines.

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