Muere un mayor en Vitoria que recibió las 2 dosis de la vacuna

Abril se ha consolidado como el despegue de la vacunación en España al haberse inoculado algo más de 8 millones de dosis, la misma cantidad que en los tres primeros meses de la campaña.

Eso sí, Euskadi sigue siendo la última con el 86,6% administrado. Después va Murcia con el 86,9%. En la parte alta, 13 comunidades están por encima del 90%. Lidera la tabla Andalucía con el 98,5%.

El 1 de abril se habían inyectado 8.342.152 dosis y, según el informe del Ministerio de Sanidad de este viernes (con datos hasta el jueves 29), esta cifra se ha incrementado hasta los 16.364.595.

Una vez terminado el mes, 11.763.360 personas tienen alguna dosis inoculada (el 24,8 % de la población) y 4.689.766, casi el 10 %, las dos, lo que mejora la posición de España respecto a la Unión Europea.

Según los últimos datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), un 23,7 % de adultos europeos ya ha recibido una dosis de alguna vacuna aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), mientras que el 8,7 % ha recibido la pauta completa.

España se sitúa entre los 7 primeros países -un par de puntos por encima de la media de la UE- en cuanto a inoculación de primeras dosis, aunque se encuentra por detrás de diez países en cuanto a población inmunizada con la pauta completa.

La campaña empezó con dificultades por la escasez de suministros y también por el parón en la administración del suero de AstraZeneca y el retraso en la distribución de Janssen, tras conocerse los trombos raros registrados en personas vacunadas.

Pero la llegada en abril de más remesas ha supuesto un test de esfuerzo a la capacidad del Sistema Nacional de Salud para inocular las profilaxis, a razón de entre 1,8 y 2 millones de dosis cada semana, con dos registros récord de pinchazos diarios: 481.910 este miércoles y 504.823 este jueves.

De hecho, se ha conseguido uno de los puntos de inflexión que se habían marcado desde el pasado mes de enero el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas: tener más inmunizados que contagiados desde el inicio de la pandemia.

Eso se logró el pasado día 20, cuando los 3.452.119 inmunizados superaron el número total de contagiados a esa fecha, 3.435.840. El Gobierno prevé que cinco millones de españoles estén inmunizados la semana próxima.

En esta tarea, y principalmente después de la Semana Santa, grandes infraestructuras, como estadios y hospitales, se unieron a la campaña de los centros de atención primaria que venían inmunizando a los más mayores.

El principal resultado de esta prueba de esfuerzo se plasma en que la cuarta ola ya se ha estabilizado, según el Ministerio de Sanidad, que junto a las comunidades autónomas tuvo entre sus principales objetivos la protección del colectivo de los mayores de 60 años, la franja de edad que más ha sufrido la pandemia: el 70 % de hospitalizaciones, el 65 % de los ingresos en cuidados intensivos y el 95 % de las muertes.

Ahora, ya tienen al menos una dosis 8.729.958 de ciudadanos mayores de 60 años (72%), de un colectivo de más de 12 millones. La pauta vacunal completa la tiene el 27,8 % de las personas en esta franja de edad (3.371.668).

El colectivo más vulnerable, el de los mayores de 80, está ya casi al completo protegido con la pauta completa, el 88,8 %.

La previsión del Gobierno para mantener el buen ritmo de la campaña se sustenta en recibir en el segundo trimestre del año más de 40 millones de dosis, con una previsión de inocular hasta tres millones de sueros semanales, como manifestó hace semanas el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

Entre las incógnitas, hay que resolver en unas semanas la administración de la segunda dosis a los alrededor de dos millones de personas menores de 60 años que fueron vacunados con AstraZeneca, un suero que ha quedado ahora destinado únicamente a la franja de población mayor de esta edad.


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6 Comentarios

  1. No es una vacuna. Una vacuna, por definición, provee inmunidad a una enfermedad. Esto no provee inmunidad a nada. En el mejor de los escenarios, meramente reduce las chances de agarrar el caso más severo si el virus lo atrapa a uno. Por lo tanto, es un tratamiento médico, no una vacuna. No quiero someterme a un tratamiento médico por una enfermedad que no tengo.

  2. Los beneficios presuntos de este tratamiento médico son mínimos y no durarán demasiado, de todos modos. El establishment lo reconoce, y ya está hablando de inyecciones adicionales y un número creciente de nuevas «vacunas» que serán requeridas en forma regular. Me niego a convertirme en un paciente crónico que recibe inyecciones de nuevos fármacos en forma regular simplemente para reducir mis chances de contagiarme un caso severo de un virus de los cuales esas inyecciones ni siquiera me previene.

  3. El establishment insiste en que este tratamiento médico es seguro. No pueden saberlo porque los efectos de largo plazo son enteramente desconocidos, y no serán conocidos por muchos años. Pueden especular de que es seguro, pero es falso de parte de ellos alegarlo ya que no pueden saberlo. Porque ellos sí están siendo falsos, no confío en ellos y no quiero parte alguna en su tratamiento.

  4. Aquellos que expresan su preocupación sobre este tratamiento médico son insultados, arrinconados, burlados, censurados, llevados al ostracismo, amenazados o echados de sus trabajos. Esto incluye profesionales médicos que tienen prevenciones científicas sobre la droga y personal paramédico que ha sido testigo de reacciones adversas -incluso la muerte- de personas a su cargo luego de haber sido inyectados. Cuando el establishment purga a la gente buena que arriesga todo simplemente para expresar sus preocupaciones sobre un tratamiento médico nuevo -aún en los casos en que no se oponen al mismo abiertamente- confío más en esa gente valiente que en el establishment. Siempre. No puedo pensar en ningún caso similar en la historia en el cual la verdad y la moral hayan estado del lado del establishment.

  5. INDIA: aldeanos expulsan a pedradas a escuadrones de vacunación tras ver la correlación entre el aumento de vacunados y el aumento de muertos, y ver que los que ahora están muriendo es porque se habían vacunado antes.

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