La Joven Orquesta de Euskal Herria / Euskal Herriko Gazte Orkestra (EGO) ha presentado hoy su próximo concierto de invierno que tendrá lugar en la capital alavesa gracias al convenio de colaboración que mantiene en este territorio con la Fundación Caja Vital, y el apoyo del Gobierno Vasco. Esta colaboración permite a la agrupación poner en marcha dos encuentros sinfónicos al año (en verano e invierno) e impulsar una formación de calidad para las y los jóvenes músicos de nuestra provincia. El concierto se celebrará en el Teatro Principal de Vitoria-Gasteiz el próximo 4 de enero a las 20 horas.

La película muda ‘City Lights’ de Charles Chaplin será el fondo de esta cita sinfónica en la que música e imagen se unirán en perfecta sincronía. El film está cargado de valores humanos positivos como el amor y la generosidad desinteresada, o los problemas sociales que trata de fondo, como la diferencia de clases o el poder del dinero. El recital contará con una participación de 50 jóvenes músicos dirigidos por el donostiarra Juan José Ocón.

La presentación, desarrollada en el centro de residencias de Eibar, se ha realizado en el marco de unas puertas abiertas para los medios de comunicación. En ella se ha querido subrayar, a parte del contenido artístico del encuentro, el agradecimiento a la colaboración que durante estas 18 temporadas ha habido entre el Departamento de Cultura de Gobierno Vasco y la Fundación Caja Vital, lo que supone “un paso más en la apuesta de impulsar una formación de calidad para las y los jóvenes músicos de nuestra comunidad”.

En esta ocasión la EGO quiere difundir la música sinfónica entre la población de nuestra comunidad de una forma atractiva, estimulando la generación de ‘nuevo público’, fundamental para la posterior vida profesional de los jóvenes músicos. Se pretende que “los conciertos sean una fiesta, tanto para los intérpretes como para los espectadores”. Un programa diseñado para escuchar en familia, ya que son temas universalmente conocidos.

La organización afirma que “con este programa, buscamos trabajar con los músicos un repertorio que se está programando con cada vez más frecuencia entre las orquestas profesionales y que tiene una gran calidad musical y dificultad en su ejecución”.

La EGO tiene entre sus objetivos proporcionar un cauce de formación musical orquestal a los jóvenes instrumentistas del País Vasco, conseguir una óptima formación orquestal, crear una estructura sólida para poder fomentar el desarrollo artístico y humano de los jóvenes instrumentistas y difundir y promocionar la música clásica entre la población del País Vasco.

El profesorado seleccionado para el concierto de invierno es el siguiente:

Violín                         Catalin Bucataru                 Orquesta Sinfónica de Euskadi

Chelo -Contrabajo  Ander Perrino                      Orquesta Radio Berlín

  1. Madera-Metal Herve Michaud Orquesta sinfónica de Euskadi

Percusión                 Javier Alonso                       Orquesta sinfónica Bilbao

Una película muda en tiempos del cine sonoro

El 4 de abril de 1931 se estrenaba en España ‘Luces de la ciudad’ (City lights), una de las obras maestras de Charles Chaplin. Película redonda como pocas con uno de los finales más emotivos de la historia del cine. Estrenada como muda en pleno furor del cine sonoro, acaparó un enorme éxito internacional. Su rodaje se inició en 1928 unos meses antes del estreno de ‘El cantor de Jazz’ (The jazz singer), la primera película sonora que tuvo una repercusión demoledora en la industria del cine. Sin embargo Chaplin sabía que no podía hacer hablar a Charlot, o se rompería la magia. Aun así se valió de la sonorización para tener el control de cómo la música debía acompañar a las imágenes y para incluir algunos efectos de sonido a lo largo del metraje, e incluso se permitió una broma en la secuencia inicial de la película en la que durante la inauguración de un monumento se da un discurso del que no se entiende nada de lo que dicen, y a partir de ahí toda la película transcurre como siempre, con pantomima e inserto de carteles con los diálogos escritos, no hablados.

La cinta cuenta la historia de un vagabundo enamorado de una florista ciega, la cual por un malentendido piensa que él es un acaudalado caballero. El altruismo de Charlot, que sin tener absolutamente nada se deja la piel para ayudar a la joven invidente, resulta admirable y entrañable. Virginia Cherrill como la florista, Harry Myers como un millonario deprimido que se da a la bebida y sólo reconoce al vagabundo como su amigo cuando está borracho, y Chaplin en su sempiterno rol de mendigo, forman un trío protagonista de una solidez aplastante, tanto en el trabajo interpretativo de los actores como en el trazado de los personajes a nivel de guión.

En definitiva ‘Luces de la ciudad’ es una joya cinematográfica que cumple 80 años y mantiene intacto su encanto. Es hilarante y sentimental a la vez. Algunos gags cómicos continúan hoy en día arrancando carcajadas tanto a niños como a adultos, y el final sigue resultando sencillamente conmovedor.

El film ofrece numerosas reflexiones de tipo social. No sólo pretende hacer pasar un rato divertido al espectador, sino también hacerle pensar. Para ello, recurre a personajes arquetípicos, representativos de cualquier país, al estilo de la antigua ‘Comedia dell’arte italiana’. Simplificar para mostrar cómo funciona la vida en las ciudades modernas.

Chaplin nos sugiere un cambio de rol social entre los personajes que se expone al final del metraje, a saber, él pasa de ser millonario a vagabundo y ella de vendedora ambulante a propietaria de una tienda próspera; podemos proponer la ceguera de la chica como elemento que le impide ver lo que es Charlot pero le permite ver quien es realmente: una buena persona capaz de salvar la vida de un desconocido y arriesgarlo todo por devolverle la vista a su amada, a pesar de que esto mismo pueda ser el motivo por el que la pierda.



Dejar respuesta