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Por Clara García de Cortázar (EFE).- Los vascos hacen frente al coronavirus con grandes dosis de solidaridad en todos los municipios en los que voluntarios se ofrecen a hacer la compra a los mayores y a cuidar a los niños, mientras que profesionales de distintos ámbitos se brindan a ayudar a través de las redes sociales.

El confinamiento de la población en sus domicilios ha hecho aflorar numerosas muestras de apoyo a los más vulnerables a través de plataformas ciudadanas organizadas en localidades como Vitoria, donde la Red de Cuidados Popular Batera ofrece estas ayudas siempre conforme a las medidas de seguridad previstas en la pandemia.

Este es el caso también de San Sebastián, donde Marta organiza grupos de vecinos para hacer la compra a los mayores o dependientes que residen en la Parte Vieja.

Este tipo de iniciativas también cuentan con el respaldo de instituciones locales como el Ayuntamiento de Durango que ha constituido, junto a varias agrupaciones de este municipio vizcaíno, una red de voluntarios que, además de atender a mayores y vulnerables, garantiza que las familias con hijos que tienen becas de comedor escolar puedan recibir alimentos.

También hay tiendas que se prestan a llevar los productos a domicilio como una panadería de Amurrio (Álava) que se ofrece a acercar el pan a aquellos que no puedan salir ya que, según sus responsables, «ahora más que nunca estamos para ayudarnos».

Tampoco faltan estos días los mensajes espontáneos colgados en los portales escritos por vecinos que se brindan a ayudar a todos aquellos que lo necesiten con la compra y el cuidado de los pequeños a cargo de padres que tienen que ir a trabajar.

Pero si algo ha demostrado ser útil estos días para desbordar la solidaridad de los vascos han sido las redes sociales en las que circulan multitud de mensajes altruistas en los que, por ejemplo, desde Errenteria (Gipuzkoa) se ofrecen a llamar por teléfono a mayores de 70 años para preguntarles cómo están y si necesitan algo.

La ayuda vecinal para «vencer unidos al coronavirus» se propaga también por WhatsApp, donde se viralizan convocatorias de salidas a los balcones para homenajear a los sanitarios y «demás profesionales que dan la cara en la crisis» con fuertes aplausos o, en el caso de San Sebastián, al son de los tambores de la marcha de la ciudad.

Los mensajes de «unidad» frente al COVID-19 acompañan gran parte de estas iniciativas solidarias en las que cada uno aporta su granito de arena con avisos de conciertos o espectáculos que se ofrecen por internet, donde plataformas audiovisuales y museos como el Guggenheim de Bilbao han reforzado su oferta online.

María Sánchez, una profesora donostiarra jubilada, anima a usar su blog de juegos educativos infantiles «jolasten ikasten» que ella misma ha elaborado y con el que, según explica a Efe, no obtiene ningún beneficio lucrativo sino que trata de ayudar a los demás.

Se trata de una herramienta que puede usarse en cualquier ordenador, que incluye contenidos específicos para infantil y primaria, que actualiza periódicamente y que cree que pueden ayudar a pasar mejor estos días en los que la solidaridad se ha convertido en el mejor antídoto frente al coronavirus, también en Euskadi. EFE


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