EFE).- Al menos siete localidades vascas se sumarán este sábado a mediodía a una iniciativa de toque manual de campanarios y carrillones que se llevará a cabo en una veintena de países europeos.

Los promotores de esta iniciativa han anunciado que campaneros y carrillonistas harán sonar más de 1.000 campanarios de Europa en una iniciativa de la asociación Hispania Nostra, Campaners d’Albaida y el Museo Internacional del Toque Manual de Campanas -MitMac-, con motivo de que 2018 ha sido declarado Año Europeo del Patrimonio Cultural por la Unión Europea.

En el País Vasco se sumarán a este toque manual de campanas los municipios de Elgeta, Hondarribia, Oiartzun y Beasain, en Gipuzkoa; Amurrio, en Álava, y Aretxabaleta, en Bizkaia, municipio este último donde surgió una escuela de campaneros que lucha por no perder esta tradición.

De hecho, los organizadores de esta iniciativa han recordado que en el País Vasco el toque manual de campanas está bastante en desuso.

Este gran concierto simultáneo unirá a distintos países y regiones donde se ha conservado o se ha recuperado el toque manual.

Se pretende que el acto del sábado a las 12.00 horas sirva como primer paso para iniciar el camino hacia una candidatura internacional en la que el toque manual de campanas sea declarado por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Las primeras campanadas se darán en Albaida (Valencia), ciudad que ha conservado el toque manual de manera diaria e interrumpida desde el siglo XIII. A continuación los Campaners d’Albaida interpretarán repiques y revolteos tradicionales de su localidad, a los que seguirán campaneros y carillonistas europeos, que interpretarán toques, repiques, bandeos y volteos característicos de distintas regiones y países.

Sonarán también las campanas en pueblos abandonados por la despoblación como por ejemplo Otero de Sariegos en la provincia de Zamora, en catedrales como la de Palencia, Tarragona, Valencia y Mondoñedo y en torres emblemáticas europeas como la Domtorren de Utrecht en Holanda o la torre de la Basílica de San Petronio en Bolonia. EFE


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