foto restaurante zaldiaran

Abogado y cocinero. Alberto López de Ipiña falleció ayer en el hospital vitoriano de Txagorritxu.

Un gastrónomo muy popular en Álava, muy ligado a las sociedades gastronómicas. Participante del movimiento Slow Food, dedicando sus esfuerzos a los productos ecológicos.

Un personaje muy conocido en la ciudad que también trabajaba en la Diputación. Y cuyo fallecimiento ha sorprendido a sus amigos por inesperado. Descanse en paz.


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4 Comentarios

  1. Cuando le conocí era jefe de bedeles en la dipu, lo que le permitía pasar mucho rato en una sociedad gastronómica cerca de la dipu. Según han publicado por ahí, había ascendido nada menos que a «director» de servicios generales y se había montado en un «movimiento» de comidas saludables. Aquí dicen que era abogado y cocinero. Mucho perejil le han echado a esta sopa.

  2. Jon, veo que ha oído usted lguna campana y, por su cuenta, está haciendo públicas sus equivocadas percepciones y dudas sobre de donde viene el sonido.
    Efectivamente Alberto era, y es, Jefe de Servicio de Personal Subalterno( ordenanzas, chóferes oficiales y personal de limpieza) de la DFA. Jefatura que se encuentra encuadrada dentro de la Dirección de Servicio Generales. De ahí posiblemente el error de adjudicarle la titularidad de esa Dirección.
    Efectivamente es socio de Zapardiel, sociedad gastronómica próxima a la DFA. Y para corregir su desinformación le diré, que efectivamente, era su lugar de recreo preferido. Pero de ahí a asegurar gratuitamente que ello se lo permitía el hecho de ser «jefe de bedeles» media un abismo.
    Alberto pasaba en Diputación una media de más de doce horas diarias. Y sí, puede que, alguna vez, de estas doce pasará una o dos en Zapardiel. Desde luego en ningún caso desatendiendo sus obligaciones laborales.
    Tampoco se «ha montado» en ningún movimiento de comidas saludables (se llama Slow Food), más bien vinieron a buscarlo desde Italia para animarle a liderar el proyecto. Cosa que ha hecho, de modo totalmente desinteresado, durante muchos años hasta convertirse en uno de los líderes europeos de Slow.
    Y dice usted que dicen, y dicen bien, que es abogado y cocinero. De lo primero he de decir que desconozco sus habilidades puesto que nunca ha precisado dedicarse a la abogacía (aunque estoy seguro de que tampoco lo hubiera hecho nada mal) y, como cocinero, ahí sí que tengo que decir a usted que era un auténtico maestro.
    Dicho lo anterior, no sé si es mucho o poco perejil el que han echado a su «sopa», lo que le puedo asegurar es que Alberto hubiera echado el justo. Como vino haciendo siempre en todas las facetas de la vida.

  3. Jon, estimo que su comentario está fuera de lugar, muy por el contrario lo escrito por el señor Lorenzo Arnaiz Armentia al que, aún no conociendo personalmente al difunto Alberto López de Ipiña, me uno y aplaudo ya que demuestra un grado de amistad y respeto que para mí quisiera que alguien demostrara públicamente el día que me toque irme a hacer puñetas de este mundo.

  4. Jon, no se cual sería tu conocimiento de la persona de Alberto López de Ipiña, pero creo que debía de ser muy poco, o me atrevería a decir que ninguno.
    Yo creo que algo le conocía, he estado a su lado los últimos 25 años y si algo me a demostrado es que era un profesional como la copa de un pino, y un amigo excepcional.
    No quiero aportar nada más, ya que Lorenzo Arnaiz a dejado las cosas más que claras.
    Y solo comentarte que la sopa aún esta por hacer, y que cuando se termine intentaremos que la misma este a la altura de las que el sabia hacer, que por cierto eran exquisitas, como lo era su persona

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