El compositor, arreglista y pianista cubano Chucho Valdés, considerado el decano del afrojazz latino y uno de los platos fuertes del próximo Festival de Jazz de Vitoria, explica en una entrevista con EFE que, a sus 82 años, la música es su «principal nutriente».

El hijo de Bebo Valdés hace parada el sábado 20 en la capital alavesa dentro de la gira de celebración del medio siglo de su «bendición», como llama a ‘Irakere’, la banda cubana que fundó a principios de los años setenta y que marcó un antes y un después en el jazz latino y la música afrocubana, rememora.

Mañana miércoles actuará ya en Barcelona acompañado en el escenario del Parc del Fòrum por su cuarteto habitual, que forman José A. Gola (bajo eléctrico y acústico), Horacio Hernández (batería) y Roberto Jr. Vizcaíno Torre (percusión), así como su hijo Julián Valdés.

«Es el primer hijo que tengo del siglo XXI. Tiene un talento extraordinario. Está estudiando bachillerato, pero ya me lo llevo de gira. Como hizo mi padre conmigo», explica.

Feliz de actuar junto al mar en la capital catalana -«soy de Cuba, siempre que tengo agua alrededor estoy contento», confiesa-, avanza que tienen todo preparado para «poner a bailar» al público del Cruïlla tanto con su música instrumental como con sus canciones más populares, desde «Juana 1600» a «Zanaith» pasando por ‘Estela va a estallar’, ‘Xiomara Mayoral’ y ‘Bacalao con pan’.

Esos temas dan buena cuenta, explica, de la evolución de su propia música, de plantear innovaciones en la música popular cubana y llevarla a la fusión con el afrojazz, un camino que inició ya su padre Bebo.

«Yo aprendí a tocar el piano y hacer mis melodías con tres años. Había visto a mi padre y yo le imitaba sacando melodías», cuenta sobre su interés por el género y la influencia de su virtuoso padre, a quien iba a ver todas las noches al Tropicana.

Del «sonido tan especial» que su apellido viene exportando desde hace décadas, explica que se trata de una fusión que parte de la música campesina cubana pero añade elementos clásicos y de percusión y también algo de raíces africanas y españolas.

«Mi padre exploró esa parte de los orígenes españoles también con Diego El Cigala en ‘Lágrimas negras'», recuerda.

Aunque su padre, fallecido en Suecia en 2013, sigue presente en su memoria, su hijo músico más prolífico puede presumir ya de siete premios Grammy y seis premios Grammy Latino, entre multitud de premios y otros «orgullos», como que absolutamente todos sus hijos -y son seis- toquen algún instrumento musical.

No pone fecha a una hipotética retirada porque justamente lo que le hace «emocionarse» es seguir tocando, explica el cubano, criado en una casa donde «tía Celia» era Celia Cruz.

Preguntado por la opinión que le merecen otros géneros musicales de mayor tirada entre los latinos más jóvenes, como el trap y, especialmente, el reggeaton, Valdés dice que «prefiere» no opinar.

«Simplemente diré que yo pertenezco a otra generación. Aunque también es verdad que de jovencito a mi me gustaba Elvis Presley y muchos le criticaban. Siento respeto por lo que hacen los más jóvenes», añade.

En España, la gira de Chucho Valdés e ‘Irakere’ también pasa por los Jameos del Agua de Lanzarote, las Noches del Botánico de Madrid y el Festival de Jazz de Vitoria.

Valdés actuará el jueves en el Parc del Fòrum en una jornada de sabor caribeño que también incluye en el cartel a Óscar León y Olga Tañón.

El Cruïlla 2024 presenta asimismo como platos fuertes internacionales en esta edición a Avril Lavigne, The Smashing Pumpkins, Pet Shop Boys, Kasabian y The Kooks, sin olvidar los locales Albert Pla, Ladilla Rusa y Oques Grasses. EFE



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