Los 400 trabajadores de la empresa Tuboplast, ubicada en el Parque Tecnológico de Miñano, han dicho que se «encuentran entre la espada y la pared» ante la posible llegada de un nuevo inversor que permita a la factoría «no entrar en concurso de acreedores», pero supondría «el despido de 66 empleados».

El comité de trabajadores de la empresa alavesa ha dado a conocer su situación de incertidumbre laboral este jueves en la comisión de Desarrollo Económico, Innovación y Reto Demográfico de las Juntas Generales de Álava, a petición de los grupos junteros de EH Bildu y Elkarrekin Podemos.El presidente del comité de trabajadores, David Gutiérrez, ha denunciado que Tuboplast no puede hacer frente a sus «importantes deudas» y que «si no entra un nuevo inversor la empresa cierra».

Una situación que, ha explicado, viene derivada de 2014, cuando «Tuboplast afrontó unas inversiones para fabricar un nuevo tipo de plástico que no ha tenido éxito».

El representante sindical José Miguel Santa Coloma ha explicado que la llegada del nuevo inversor «flexibilizaría los plazos de la deuda», pero exige una reestructuración de la empresa, «prescindiendo de 66 trabajadores a través de un ERTE y medidas de colocación todavía sin concretar».

El comité de trabajadores ha asegurado ver necesario la entrada del nuevo socio y «ha exigido la marcha de los actuales gestores» que han conducido a la empresa a esta situación y que no haya despidos directos sino un proceso de bajas incentivadas a través de «salidas voluntarias bonificadas y prejubilaciones».

Los trabajadores llevan con el convenio laboral congelado desde hace dos años y el último se firmó en 2014 cuando la empresa atravesaba una situación crítica que hizo que el comité de empresa aceptara un aumento de jornada y una congelación salarial que dura a día de hoy.

Santa Coloma ha reconocido que la negociación actual se centra «más en el plano social que en el convenio colectivo», pero ha destacado los «sacrificios» que la plantilla ha hecho durante los últimos cinco años en sus condiciones laborales de cara a ayudar a la empresa a impulsar nuevas inversiones.

Estos 400 trabajadores llevan movilizándose dos años para reclamar una subida salarial del 2 % cada año, recuperando su anterior poder adquisitivo, además de una reducción de la jornada laboral, medidas que mejoren la conciliación familiar y una adecuación del convenio a la legislación laboral.

La empresa Tuboplast lleva 55 años trabajando en Álava y se dedica a la fabricación de tubos de plástico para el sector de la cosmética y farmacia.

La Fundación Juan Celaya es su propietaria y a su vez cuenta también con otra empresas como Tapser en Barcelona, CTL en Francia y CTL en Estados Unidos USA, además de participar también en su día de la ya extinta Cegasa. EFE


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2 Comentarios

  1. Ahí está bien el movimiento sindical.
    Los trabajadores movilizándose 2 años para conseguir una subida salarial empujada por los sindicatos, dándoles igual la situación de la empresa.
    No voy a decir lo que se merecen, pero se lo merecen.
    Continuar a por el tercer año si no hacéis que se cierre antes.

    • cuantos hemos paasado por esa situacion, antes que esros, yo despeus de 16 años sigo sin ver un euro, pero recuerdo como los sindicatos, que luego nos dejaron tirados como trastos viejos, nos decian que era un montaje una maniobra para bajarnos el sueldo conseguido durante años, la hoy empresa sigue como se quedo eso si desmantelada por lo ladrones
      a dia de hoy algun trabajdor de aquellos gallitos se esta enfrentado por lo mismo la segunda vez

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