El redoble final de Antonio Sánchez, broche al Jazz de Vitoria

El redoble final de Antonio Sánchez ha puesto un gran broche a la 44 edición del excepcional Festival de Jazz de Vitoria que ha dado carpetazo a una programación especial, motivada por la pandemia, pero que ha llevado sonidos tan variados como sorprendentes del jazz actual.

El virtuoso baterista mexicano ha derrochado un sinfín de recursos junto a sus amigos Donny McCaslin (saxo tenor), Miguel Zenón (saxo alto) y Scott Colley (contrabajo), que igualmente habrían dado lustre al cartel si hubiesen decidido estar en Vitoria en solitario, pero para fortuna del graderío lo han hecho todos juntos.

Así, cada uno ha tenido su momento, pero el buen rollo que ha emanado desde las tablas no era casual. El conocimiento que tienen los unos de los otros se ha sentido en cada tema porque de alguna u otra manera ya han participado todos con el laureado Antonio Sánchez. “Es una promiscuidad musical, tocamos todos con todos”, ha señalado.

Sin ir más lejos, Scott Colley ha puesto su contrabajo al servicio del ganador de cuatro premios Grammy en el disco Symbiosis (2014). Además, la entretenida conversación que han mantenido los vientos durante varios momentos de la noche ha sido espectacular, desde la entrada con “Northbound” hasta el final con “The Real McDaddy”.

Lo que ha hecho Donny McCaslin con su saxo tenor está al alcance de muy pocos artistas y si a eso se le suma un sonido limpio y puro, todo genera una perfección de la que ha gozado un Iradier Arena que en esta jornada ha presentado la mejor entrada de la edición.

“Cada vez que venimos al País Vasco nos sentimos como en casa”, ha destacado Antonio Sánchez, toalla en mano para secarse el sudor del esfuerzo realizado durante la primera parte de una actuación que ha ido pasando por diferentes discos del autor de la premiada banda sonora de “Birdman”, de Alejandro González Iñárritu.

El final ha sido apoteósico, una catarsis que se ha llevado la mayor ovación del festival, que ha obligado a salir de nuevo a los protagonistas que se han dejado todo sobre el escenario.

El público ya ha enmudecido antes con las dotes de la francesa Anne Paceo, que ha llenado el escenario con su cuarteto completado por la voz de Isabel Sörling, el saxo de Christophe Panzani y el teclado de Tony Paeleman.

Desde sus primeros temas ya ha comenzado a dejar claras sus intenciones, pero con “Toundra” y “Circles”, ambos del álbum que lleva el mismo nombre del segundo tema, editado en 2015, ha impregnado el coso de una paz que acostumbran a dejar este tipo de melodías y que en varias ocasiones ha llegado desde la garganta de la popular vocalista sueca Sörling, que ha mostrado sus cualidades jazzísticas en “Birth And Rebirth”, también de “Circles”, con sus toques líricos que se han extendido durante todo el concierto.

Christophe Panzani ha dado rienda suelta a su saxofón durante varios temas y ha dejado claro porque es tan reconocido en el panorama musical galo como uno de los más prometedores.

Todo ha sido regado por el sonido de las baquetas de Anne Paceo, que se ha esforzado para interactuar con el público en castellano. “Podemos negociar”, ha indicado cuando el público le ha pedido que no se vaya al anunciar su última interpretación. “Aprendí español en la escuela, pero se me ha olvidado”, ha reconocido con dificultad.

La baterista francesa ha marcado el ritmo a golpe de pedal, caja y bombo además de poner la voz en “Myanmar Folk Song”, del que ha dicho que es uno de sus países favoritos. Un tema con el que iba a dar por concluida una actuación muy sentimental cargada de sentido y compenetración. Sin embargo, todavía ha restado tiempo para un bis (“Polar Night”) y para acabar de desarrollar su fusión del jazz, la lírica y los toques electrónicos, que ha sido aprobada con nota por el público con una cerrada ovación.

Aunque el Iradier Arena haya bajado el telón en su estreno en esta 44 edición del Festival de Jazz de Vitoria, que pretende regresar a Mendizorroza el próximo curso, el “bonus track” lo pondrá Maciej Obara Quartet en el Teatro Principal de la capital vasca con el saxo alto del polaco; el piano de Kit Downes, el contrabajo de Max Mucha y la batería de Michał Miśkiewicz. EFE


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