El descuartizador de Vitoria intentó suicidarse para “pedir perdón”

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ETL – Febrero
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 (EFE).- La defensa del acusado de asesinar y descuartizar a una mujer en Vitoria ha pedido al jurado que juzga este caso que tenga en cuenta que tiene diagnosticado un trastorno de personalidad y de dependencia al alcohol y las drogas, que confesó el crimen y que en prisión intentó suicidarse como forma de pedir perdón.


Este martes ha arrancado en la Audiencia Provincial de Álava el juicio por este crimen, que tuvo lugar el 15 de junio de 2016, con la constitución del jurado popular, que ha quedado compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres (además de dos suplentes mujeres), y en el que la Fiscalía y la defensa han presentado sus escritos.

El Ministerio Fiscal reclama 20 años de cárcel por un delito de asesinato para el acusado por un delito de asesinato con alevosía y estima que aunque el hombre está diagnosticado de trastorno de personalidad y por dependencia al alcohol y al cannabis, cuando sucedieron los hechos poseía sus facultades “conservadas en grado suficiente para entender y querer sus actos, sin pérdida de noción de la realidad”.

La defensa sin embargo estima que el acusado es autor de un delito de homicidio, no existió alevosía y además pide al tribunal que tenga en cuenta tres atenuantes. Por un lado, que sufre un trastorno psicopático de personalidad y también de dependencia al alcohol y a los psicotrópicos, que meses antes del suceso había incrementado considerablemente esos consumos y que por lo tanto tenía alteradas sus capacidades de entender lo que hacía.

También ha alegado la atenuante de confesión y colaboración con la Ertzaintza y que estando en prisión, en junio de 2017, trató de suicidarse cortándose el cuello con una rotaflex algo que, según su defensa, hizo en un intento de reparar el daño causado y pedir perdón, de una manera “moral”, por lo que debe estimarse, ha dicho, esta “curiosa” atenuante de reparación. Por todo ello pide cinco años de internamiento en centro psiquiátrico.

La fiscal ha argumentado sin embargo que existen indicios claros de que se trata de un asesinato con alevosía. También se ha mostrado convencida de que en el juicio se demostrará que cuando cometió los hechos era plenamente consciente de lo que hacía y que se aprovechó de la indefensión de la mujer para matarla.

Ha calificado los hechos que se juzgan de “duros” y “crudos” y ha asegurado que sucesos como estos “tienen que recibir la respuesta que se merecen”.

La Fiscalía mantiene que el crimen tuvo lugar en la vivienda del acusado en el Casco Viejo de Vitoria el 15 de junio de 2016 cuando este discutió con la mujer, con la que tenía una relación de amistad.

Durante esa trifulca el hombre, que tenía entonces 43 años, golpeó de manera sorpresiva a su víctima, de 60 años, con un objeto contundente. Después la ató en una cama y en esa posición de indefensión volvió a propinarle múltiples golpes.

La mujer sufrió un traumatismo craneoencefálico que le provocó la muerte, “como pretendía el acusado”, quien descuartizó el cadáver en ocho partes para hacerlo desaparecer.

Entre el 16 y el 20 de junio, el hombre se deshizo de los restos mortales trasladándolos en diversos viajes en bolsas, una mochila y una maleta hasta el río Zadorra, donde los arrojó junto con varias de las herramientas empleadas en el descuartizamiento.

Los restos fueron encontrados en el cauce de ese río el 21 de junio junto con la mayoría de los objetos usados para despedazarlo, recuerda la Fiscalía.

Este miércoles será el momento de la declaración del acusado. EFE

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