El Deportivo Alavés bajó de la nube este sábado al cosechar su primera derrota, por 3-0 ante la SD Eibar, desde que Javier Calleja llegó al banquillo albiazul, aunque se mantiene fuera de los puestos de descenso.

El casi inmaculado mes de abril del conjunto vasco desde el aterrizaje en Vitoria del técnico complutense quedó empañado ante el colista, que maniató a los alaveses e impidió que los de Calleja continuaran su gran progresión.

Hasta la fecha, en los cuatro partidos con el madrileño como máximo responsable del vestuario babazorro, el Alavés había sumado ocho puntos de doce posibles, lo que había provocado un ascenso meteórico en la clasificación. Desde el último puesto hasta asomar la cabeza en las plazas que otorgan la salvación.

Todo ello había sido conseguido además con un juego convincente, ofensivo y ordenado, muy diferente a lo que había planteado hasta ahora durante la temporada. La recuperación para la causa de hombres como Lucas Pérez o Jota Peleteiro y la irrupción del mejor Fernando Pacheco del curso, posibilitaron el cambio en el equipo alavés.

Sin embargo, los de José Luis Mendilibar desarbolaron todo lo planteado por los albiazules en anteriores encuentros. El Alavés lo intentó con la posesión de balón, como lo había hecho hasta ahora, pero no logró frenar el ímpetu del mejor Eibar del año.

A pesar del tropiezo, los de Mendizorroza se mantienen por encima de los puestos de descenso a pesar del resultado que obtenga este domingo el Real Valladolid y de la victoria del Huesca ante la Real Sociedad de este sábado.

Los dos próximos encuentros serán clave en el futuro de la entidad alavesa. Levante y Elche aparecen en la hoja de ruta vitoriana como dos rivales ante los que no podrá especular el plantel babazorro que, al menos, ha recuperado la confianza y está construyendo una nueva identidad en la recta final de la liga más complicada desde que regresó a Primera División hace cinco años. EFE


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