Curiosidad: El origen francés del Gargantúa

1
gargantúa
IMQ – Nov 18
entreseccion_noticia

“Están para comérselos”, parece que piensa el hombretón vestido de casero que está sentado sobre un taburete de madera. Es el Gargantúa.

Espera con sus grandes manos y boca abiertas para engullir la larga hilera de niños que tiene frente a él.

Los engulle, les ofrece un breve y oscuro trayecto a través de su aparato digestivo y los devuelve a la claridad del día con una cara mezcla de miedo, emoción y ganas de repetir.

MotorGorbea 18

Es la magia del Gargantúa, un tipo con cara de bueno y pose amenazante que despierta atracción y miedo por igual entre los más pequeños.

Origen francés del gargantúa

Gargantúa fue el nombre que el fabulista francés François Rabelais le dio a uno de sus personajes más famosos: un gigante que aparecía en uno de sus versos de esta manera:

“Mi Puerto Rico del sueño, mi triste Puerto Falaz, por ahí viene Ratatrustra con su agenda sanguinaria.Mi Cañaveralis Leño, el Gargantúa voraz del cerco de Lelolandia con su Danza Maquiabélica para la rueda de niños que en su canción agoniza, como el Rosario de versos para nuestra cinta negra”.

Para Rabelais, era el prototipo de hambriento voraz. El moderno Gargantúa, ése gigante-tobogán ávido de engullir imberbes, hizo su aparición por primera vez en Bilbao en el año 1854.

Ese verano unos cuantos jóvenes alegres arrendaron la plaza de toros y pensaron introducir en la diversión alguna novedad.

A la primera invitación no se presentó nadie. Los organizadores tuvieron que sobornar a algunos muchachos temerarios que finalmente se dejaron engullir por él, estableciendo así una costumbre que se trasladó posteriormente a Vitoria y que dura todavía hoy.

Aquel Gargantúa fue exhibido con la cabeza rota porque fue necesario partírsela en dos pedazos para que pudiera salir por la puerta del taller en el que se fabricó.

Compartir

1 Comentario

  1. Una curiosidad más: El cesto de castaño sobre el que se sienta el Gargantúa, fue restaurado completamente en los 90 por el famoso artesano cestero durangués Juan Unzueta. La vida de este entrañable personaje (uno de los últimos cesteros tradicionales del País Vasco) daría para una novela…

Dejar respuesta