La dirección de Tubacex ha advertido de que el mantenimiento de la huelga en las plantas alavesas de Llodio y Amurrio amenaza seriamente la continuidad» de estas fábricas por el «daño reputacional ocasionado» y por la «débil» situación de mercado.

La empresa ha lamentado el rechazo del comité de empresa a su oferta para garantizar el empleo y los salarios en las dos plantas alavesas y ha avisado de que esta decisión puede tener «efectos irreversibles».

El pasado día 18 Tubacex trasladó a la plantilla de las fábricas de Llodio y Amurrio una propuesta de futuro después del reciente ERE que se ha saldado con una reducción de 129 empleos (95 despidos, 22 bajas incentivadas y 12 prejubilaciones) y que ha motivado la actual huelga que ha cumplido 112 días.

La propuesta, que también planteaba una mejora de las indemnizaciones para los 129 trabajadores afectados por el expediente, tenía «fecha de caducidad» y estaba condicionada a la vuelta este lunes pasado a la normalidad productiva en las plantas alavesas.

En el día en que terminó el plazo dado por la dirección, el comité anunció que no aceptaba la propuesta y que seguía adelante con la huelga.

La dirección de la empresa ha remitido un escrito a la plantilla, a la que ha tenido acceso Efe, en el que advierte de esos posibles «efectos irreversibles» entre otras razones porque «la escasa cartera de pedidos actual desaparecerá por completo en el corto plazo».

Sostiene que la pérdida de clientes importantes y los costes de penalizaciones durante esta huelga son ya un hecho «irreparable», y que las circunstancias actuales hacen «imposible captar nuevos pedidos» para estas plantas por la «incertidumbre» en las entregas.

Además, no se puede olvidar que «los posibles retrasos acarrearían penalizaciones» que serían «inasumibles» por parte de Tubacex.

La dirección de la empresa muestra su «perplejidad» por la unanimidad del comité de empresa a la hora de tomar las últimas decisiones «tan trascendentales» sin consultar a la plantilla.

Concluye su escrito avisando de que con el rechazo del comité a su propuesta no puede mantener todos los compromisos incluidos en ella sobre garantía de empleo, inversiones y mejora de las condiciones de salida.



2 Comentarios

  1. Algo tan sencillo como tomarse una caña con los amigos puede darnos toda una lección de vida. No se pierda la siguiente reflexión sobre el sistema tributario español…
    Todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100€.
    Acuerdan pagarla de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
    · Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
    · El 5º paga 1€.
    · El 6º paga 3€.
    · El 7º paga 7€.
    · El 8º paga 12€.
    · El 9º paga 18€.
    · El 10º (el más rico) paga 59€.

    A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema:
    «Ya que ustedes son tan buenos clientes,» les dijo, » Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20€. Los tragos desde ahora costarán 80€.»
    El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes.
    Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto.
    ¿Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20€ de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?
    Calcularon que los 20€ divididos en 6 eran 3,33€, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€. Entonces el barman sugirió una fórmula en función de la riqueza de cada uno, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.
    · El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
    · El 6º pagaría ahora 2€ en lugar de 3€: (ahorro 33% )
    · El 7º pagaría 5€ en lugar de 7€: (ahorro 28% ).
    · El 8º pagaría 9€ en lugar de 12€: (ahorro 25% ).
    · El 9º pagaría 14€ en lugar de 18€: (ahorro 22% ).
    · El 10º pagaría 49€ en lugar de 59€:(ahorro 16% ).

    Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes: los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y el quinto también.

    Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.
    «Yo sólo recibí 1€ de los 20 ahorrados ,» dijo el 6º hombre y señaló al 10º bebedor, diciendo » Pero él recibió 9€»
    «Sí, es correcto ,» dijo el 5º hombre. » Yo también sólo ahorré 1€; es injusto que él reciba nueve veces más que yo.»
    «Es verdad «, exclamó el 7º hombre. «¿ Por qué recibe él 9€ de rebaja cuando yo recibo sólo 2€? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!»
    «¡Un momento !», gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. «¡ Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!»
    Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.
    La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante: Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.
    Y así es, amigos y amigas, periodistas y profesores universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos. La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.

    Moraleja: » El problema con el socialismo es que uno termina quedándose sin el dinero de la otra gente».
    Ya lo dijo Margaret Tatcher: «El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero…. de los demas»
    Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación.

  2. Cuentan las crónicas, que en el año 96, se celebró una competición de remo entre dos equipos: uno compuesto por trabajadores de una conocida gran empresa española y otros por sus colegas de una empresa japonesa del mismo sector. Apenas se da la salida, los japoneses salen zumbando, banzai, banzai, dale que te pego al remo, y cruzan la meta una hora antes que el equipo español.

    De vuelta a casa, la Dirección se reúne en comité para analizar las causas de tan bochornosa actuación, llegando a la siguiente conclusión que difunde el secretario -una vez levantada acta- a todo el personal de la empresa a través del correo electrónico: “Se ha podido establecer que la victoria de los japoneses se debe a una simple argucia táctica: mientras que en su dotación había un jefe de equipo y diez remeros, en la nuestra había un remero y diez jefes de servicio. Para el próximo año se tomarán las medidas oportunas que reviertan este resultado”.

    En el año 97 se repite la carrera y nuevamente el equipo japonés comienza a distanciarse desde la primera remada. Los españoles, pese a sus camisetas Lotto, zapatillas Nike y remos de carbono hidratado (que han costado a la empresa un ojo de la cara), llegan esta vez con dos horas y media de retraso.

    La Dirección convoca nueva reunión después de un sonado rapapolvo de Gerencia. Para estudiar lo acaecido encargan a un departamento ‘ad hoc’ la investigación y al cabo de dos meses de pesquisas se establece que: “El equipo japonés, con táctica obviamente conservadora, mantuvo su estructura tradicional de un jefe de equipo y diez remeros. Por el contrario, el equipo español, con las medidas renovadoras adoptadas después del fracaso del año pasado, optó por una estructura abierta, más dinámica y se compuso de un jefe de servicio, dos asesores de gerencia, cinco jefes de sección, tres representantes sindicales (que exigieron hallarse a bordo) y un remero. Por lo que el Comité de Dirección, tras minucioso análisis llega a la siguiente conclusión: EL REMERO ES UN INCOMPETENTE”.

    A la luz de tan crucial informe, la empresa crea un departamento especialmente dedicado a preparar la siguiente regata. En el año 98, como el lector puede suponer, el equipo japonés se escapa nada más producirse la salida. La trainera hispana, cuya composición había sido encargada ese año al departamento de Nuevas Tecnologías, llega con cuatro horas de retraso. A fin de evaluar los resultados, vuelve a reunirse el Comité de Dirección con los representantes de la alta gerencia en la cuarta planta, o planta noble, del edificio de Dirección. Se llegó a la siguiente conclusión, según consta en acta: “Este año, el equipo nipón, optó una vez más por una tripulación tradicional formada por un jefe de equipo y diez remeros.

    El español, tras una auditoría externa y el asesoramiento de los departamentos de Organización y de Informática y el informe de un grupo de consultores de Arthur Andersen, optó por una formación mucho mas vanguardista y operativa y se compuso de: un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen y cuatro vigilantes jurados de Prosegur con instrucciones concretas de no quitar ojo al único remero, al cual la empresa había amonestado y castigado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso del año anterior.”

    Tras varias jornadas maratonianas de reuniones al más alto nivel de Dirección con los diversos responsables de departamento y con el apoyo de un estudio de consultoría externo, se ha acordado que para la regata del próximo año el remero será expulsado de la plantilla de la empresa y sustituido por una contrata externa, ya que a partir de la vigesimoquinta milla marina se ha observado cierta dejadez en el remero de plantilla, una dejadez preocupante que se manifiesta en comentarios dichos entre dientes, entre remada y remada, del tipo: “Anda y que os den” o “El año que viene va a venir a remar vuestra puta madre” y una actitud que incluso roza el pasotismo en la línea de meta.

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