A buen seguro, y merecidamente, se retirará la camiseta como a Prigioni, Rakocevic y Vidal. 

El exjugador del Kirolbet Baskonia Tornike Shengelia que fichó por el CSKA de Moscú tras llegar a un acuerdo con el equipo azulgrana para rescindir su contrato, se despidió de la afición baskonista y dijo que se va «tranquilo«, sabiendo que en Vitoria tiene «una casa» con gente que le quiere.

El georgiano escribió una carta de despedida en su perfil personal de Instagram, en la que reconoció que todo lo que comentó en el escrito se iba a quedar «muy corto», por lo que siente por el club y la ciudad.

«Desde el día uno me habéis acogido como uno de los vuestros y mi familia y yo hemos sentido muchísimo amor, cariño y respeto», apreció el ala-pívot, que lo agradeció «de corazón» porque se han sentido como en casa en los seis años en los que ha estado en la capital vasca.

Del mismo modo agradeció el trabajo de la que gente del club que no se ve en el día a día porque sin ellos no podrían hacer «ni la mitad» de lo que han logrado.

«Quiero agradecer a todos mis compañeros y entrenadores durante estos seis años, habéis formado un gran parte de mi etapa en Vitoria y estaréis siempre en mi corazón», añadió en una emotiva carta.

Destacó que pudo crear amigos fuera de baloncesto también. «Son gente impresionante que nos han ayudado en todo lo que han podido», explicó el georgiano, que no se olvidó de «todos los obstáculos y el sufrimiento», aunque a pesar de todo se lleva «nada más que sensaciones de alegría y orgullo».

«Aquí tengo una casa con la gente que me quiere y que sabe que he dado mi alma y mi corazón por vosotros», concluye el escrito de Shengelia, en nombre de su familia.

Shengelia, «Carácter Baskonia» con acento georgiano

(EFE).- La salida de Tornike Shengelia del Kirolbet Baskonia, que pone rumbo al actual campeón de Europa, el CSKA de Moscú, con un contrato de tres años bajo el brazo, deja un vacío importante en el seno azulgrana, a pesar de que conocía con antelación las intenciones de su capitán.

Pero si algún jugador de los últimos años ha llevado y escrito a fuego el lema del «Carácter Baskonia», del que han hecho gala jugadores, club y aficionados, ese ha sido «Toko», que desde que llegó comprendió la idiosincrasia del club y enamoró sus seguidores.

Llegó a Vitoria como un caballo desbocado en 2014, procedente de la NBA, donde quizás fue demasiado joven y no pudo saborear los jugos del baloncesto americano como merecía, pero el Baskonia consiguió embridar a este pura sangre, que termina una etapa de seis años levantando un título de Liga Endesa y como uno de los mejores ala-pívots del continente europeo.

Shengelia conoció Vitoria como taronja. Ya visitó el polideportivo de Mendizorroza cuando era menor de edad en un campeonato juvenil. De hecho debutó en la ACB con 17 años en la Fontenta, donde anotó con el conjunto valenciano 7 puntos en nueve minutos.

Después de pasar por Bélgica y la NBA, firmó en 2014 su primer contrato con el club azulgrana, que luego renovó en dos ocasiones más.

Las lesiones le lastraron hasta tal punto que no pudo participar en las primeras ediciones de Copa del Rey cuando estuvo en Vitoria, ni en la Final Four de la Euroliga celebrada en Berlín en 2016, la última en la que estuvo presente el equipo baskonista.

Su evolución ha sido constante. Año a año ha crecido en su juego, ha incorporado más recursos ofensivos y ha irrumpido como un verdadero líder.

Se le recordará como uno de los grandes capitanes que tuvo Baskonia en su historia. Fiel al club y a sus compañeros, Shengelia, parco en palabras con los medios de comunicación, siempre ha mirado por los intereses de los baskonistas y de sus compañeros. No en vano, lideró la creación de la asociación de los jugadores profesionales de las competiciones europeas (ELPA).

Las lesiones han sido siempre su caballo de batalla en este tiempo. La nariz y las rodillas entre otras zonas del cuerpo han sufrido los mayores reveses en el camino del georgiano, que no entiende el juego sin dar el 100 % y arriesgar su físico en cada acción.

Y a pesar de que su competitividad le ha llevado a tener encontronazos con algunos rivales, con los años ha logrado contener su temperamento y canalizarlo para ser mejor jugador.

Tocó techo en la temporada 2017-18, cuando fue incluido en el mejor quinteto de la Euroliga y de la ACB porque su trabajo durante los veranos dio sus frutos. Mejoró sobremanera sus porcentajes en el triple, perfeccionó su manejo de balón y se convirtió en el jugador ofensivo total. Un todoterreno.

Ahora, tras levantar el título de liga con el Baskonia, busca otros retos y fiel a su carácter desembarca en el actual campeón de Europa, el CSKA de Moscú. EFE


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