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La dirección de Tubacex ha dejado claro que no va a retirar el recurso judicial contra la decisión de Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de declarar nulos los despidos y ha advertido de que el mantenimiento de la huelga «puede tener consecuencias irreversibles para todos».

La dirección de las dos plantas que la compañía tiene en las localidades alavesas de Llodio y Amurrio ha enviado una carta a los trabajadores en la que califica la situación de «dramática» tanto para los empleados y sus familias como para la empresa, cuya continuidad «está en entredicho».

Recuerda el ofrecimiento que hizo para los afectados por el ERE volviesen a sus puestos de trabajo de manera escalonada y su voluntad «inequívoca» de continuar con los planes industriales «necesarios» para adaptarse a «la profunda transición energética», con la convicción de que «una vez ajustados los costes, el empleo de estas plantas quedará a salvo durante muchos años».

Tras esta propuesta explica que ha mantenido reuniones con el comité de empresa y asegura que «a día de hoy» la dirección no ha recibido una «respuesta precisa y concreta con las exigencias reales» de la representación sindical.

Esto se debe, a su juicio, a que una parte del comité «pretende forzar a la empresa a que renuncie a su legítimo derecho a la tutela judicial efectiva» con la retirada de los recursos contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que ha presentado ante el Tribunal Supremo y que la compañía subraya que no va a retirar.

«Esta situación de bloqueo carece de cualquier sentido y puede tener consecuencias irreversibles para todos», señala la dirección en la carta a la que ha tenido acceso Efe, por lo que anima a toda la plantilla a acudir a sus puestos de trabajo «con libertad».

Se dirige a todos los interesados en regresar al trabajo y les comunica que se va a mantener el mayor nivel de actividad posible en las plantas durante el mes de agosto, con vistas a poder funcionar «a pleno rendimiento operativo» a partir de la semana del 30 de agosto.

«La dirección de TTI y ACERALAVA seguirá respetando el derecho a la huelga y pide al comité que vele también por el respeto del derecho al trabajo», concluye en la misiva.

Las plantas de Tubacex de Amurrio y Llodio llevan casi seis meses en huelga en protesta por un ERE que implicó la destrucción de 129 empleos: 95 por rescisiones de contrato, 12 por prejubilaciones y 22 bajas incentivadas.

Por su parte, el diputado general de Álava, Ramiro González, ha pedido a la dirección de Tubacex y al comité de empresa «cintura y flexibilidad» para llegar a un acuerdo que permita poner fin a la huelga en las plantas de Llodio y Amurrio, que hoy cumplen 174 días paradas.

Por el momento sin embargo no hay ninguna reunión prevista para retomar las negociaciones, según han informado a EFE desde el comité de empresa.

«Cuanto más tiempo pasa peor para la empresa, para los trabajadores y para la comarca de Ayala», ha advertido González, que ha instado a ambas partes a «abandonar posiciones maximalistas» y entender que «todo acuerdo conlleva concesiones».

En su opinión ni dirección ni trabajadores «debieran levantarse de la mesa hasta solucionar esta asunto» porque cuanto más se demore el fin del conflicto laboral «más crece la incertidumbre sobre el futuro» de Tubacex, y su «continuidad tal y como la conocemos»

«Nadie se puede ir de vacaciones con este tema sin resolver», ha añadido. EFE



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