Por Borja Cabello. El catalán Víctor García Verdura dirigió el encuentro entre Rayo Vallecano y Alavés con su habitual discreción: favoreció el juego fluido y evitó protagonismos innecesarios. Aunque el partido transcurrió sin grandes controversias, algunas decisiones arbitrales invitan a la reflexión, especialmente las amonestaciones a los centrocampistas del conjunto vitoriano. Todo ello bajo la atenta mirada del presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), Fran Soto, presente en la grada.
Castigo al centro del campo babazorro por protestar y caer en provocaciones, no por jugar
Tres de los cinco mediocentros del Alavés fueron amonestados durante el encuentro, en situaciones que reflejan más una penalización por actitud que por juego. Antonio Blanco recibió tarjeta amarilla en el minuto 34 tras cortar un ataque prometedor del Rayo, en una acción clara y correctamente sancionada. Denis Suárez, en cambio, fue amonestado tras responder a las provocaciones de Lejeune, quien simuló una falta con una caída exagerada. El colegiado interpretó la reacción del gallego como merecedora de sanción. Por último, Pablo Ibáñez vio la amarilla por protestar una jugada que claramente debió terminar en córner a favor del Alavés. El árbitro, lejos de rectificar, señaló saque de puerta y castigó la reclamación.
Un penalti que no fue…
Durante la primera mitad, el Rayo Vallecano reclamó un posible penalti por un agarrón de Yusi sobre Alemao dentro del área. Sin embargo, la acción no pasó de ser un forcejeo típico en este tipo de jugadas. El árbitro optó por no sancionar, y el VAR tampoco intervino, acertadamente, al no tratarse de una acción clara ni contundente que justificara revisión.
En la grada: observación institucional
En la grada presenciaron el encuentro Fran Soto, presidente del CTA, y Eduardo Prieto Iglesias, jefe del VAR en España, ambos siguieron el encuentro desde la grada, atentos al desempeño arbitral. En un partido donde el cuerpo arbitral no pasara a la historia.









