Por Borja Cabello. Partido de nivel escaso, con un criterio desigual en el reparto de tarjetas amarillas por parte del árbitro internacional Alejandro Muñiz Ruiz en el encuentro disputado en el Estadio de la Cerámica.

El colegiado gallego mostró la primera tarjeta amarilla en el minuto 10 al Alavés, correctamente señalada a Carles Aleñá, que llegó tarde y pisó al local Mouriño. Curiosamente, al propio Mouriño le perdonó una amarilla dos minutos después por una acción muy similar, con los mismos protagonistas, pero a la inversa.

La segunda y última amarilla del partido llegó en el minuto 44, mostrada al babazorro Otto por un agarrón al borde del área. El defensor reclamó, y con razón, que había sido objeto de falta en la acción inmediatamente anterior a su infracción.

En la segunda parte, Muñiz Ruiz dejó jugar en exceso y omitió, al menos, una amarilla clara al Villarreal: la de Parejo por una zancadilla a Youssef al borde del área en el minuto 64.

Por lo demás, no se produjeron jugadas polémicas destacables.

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