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El Parlamento Vasco ha aprobado este jueves la primera Ley de Empleo de Euskadi, una norma que incorpora como derecho subjetivo la orientación laboral de los trabajadores y obliga a incluir el criterio de trabajo digno en todas las políticas públicas de la comunidad autónoma.

La ley ha salido adelante con los votos de los grupos que apoyan al Gobierno Vasco, PNV y PSE-EE, la oposición de EH Bildu y Vox, y la abstención de Elkarrekin Podemos-IU, PP y Ciudadanos.

La Ley comienza definiendo el trabajo digno y establece que todos los programas, planes y normas de la totalidad de los poderes públicos de Euskadi estarán atravesados por esta perspectiva para que se garantice un salario justo, seguridad, protección social, perspectivas de desarrollo personal, participación, igualdad de oportunidades e inclusión de la diversidad.

La vicelehendakari segunda y consejera de Trabajo y Empleo, Idoia Mendia, ha destacado que esta ley supone un alineamiento con la estrategia europea y el «Pilar Europeo de Derechos Sociales», comenzando por una «ampliación de los derechos de la ciudadanía».

Derecho subjetivo

En este sentido esta ley crea el derecho a las políticas activas de empleo (ahora no existe de manera exigible), que garantizará Lanbide mediante el establecimiento de itinerarios personalizados.

Así, cualquier persona inscrita en Lanbide podrá exigir un diagnóstico personal y un plan individualizado para la formación, orientación y activación laboral para mejorar su empleabilidad, que profundiza en la igualdad para que el acceso a un trabajo o a uno mejor «no dependa de la capacidad de pagarse o no la formación».

Se pretende que en un plazo de un año todos los parados usuarios del sistema dispongan de un plan de actuación, comenzando por aquellos de larga duración.

Plantea la obligación de los municipios con más de 10.000 habitantes, individualmente o agrupados, de tener planes de empleo y desarrollo local.

Aunque el Gobierno Vasco es el responsable de la planificación en materia de empleo, la nueva ley reconoce por primera vez un espacio competencial propio en la materia a ayuntamientos y diputaciones, que trabajarán en sus respectivos territorios de acuerdo con la estrategia vasca de empleo.

La Ley supone también la transformación de la figura jurídica de Lanbide, que pasa de ser organismo autónomo a ente público de derecho privado, y abre las puertas por primera vez a la participación de las cooperativas en su consejo de administración.

La oposición critica el cambio en Lanbide

Estos dos asuntos han sido los más criticados por la oposición.

Pazis García (EH Bildu) ha calificado el texto de «decepcionante» y ha recordado que cuenta con el rechazo del primer grupo de la oposición en el Parlamento y de la mayoría sindical de Euskadi.

A su juicio, PNV y PSE-EE han aceptado el «veto» de Confebask para  no hacer efectiva la presencia de las cooperativas en Lanbide, un organismo que va a ver «debilitado su carácter público» con el cambio de figura jurídica.

Jon Hernández (Elkarrekin Podemos-IU) ha reconocido que la ley es «positiva pero insuficiente y ha rechazado el cambio en la naturaleza de Lanbide porque amplía las posibilidades de «externacionalizaciones».

Laura Garrido (PP) también ha visto «injustificado» el cambio en Lanbide, que ha considerado una «mala noticia» porque «va a haber mucho menos control y no va a mejorar su gestión».

Amaia Martínez (Vox) ha hablado de que se va a «huir de los controles públicos» con el cambio de Lanbide y ha afirmado que esta ley es «innecesaria» porque tiene una visión «muy localista» de una cuestión como el mercado laboral que es «globalizado».

Jon Aiartza (PNV) ha defendido este cambio en Lanbide porque el empleo «demanda una mayor capacidad de adaptación para dar respuestas más ágiles y flexibles» y ha augurado un «éxito» a la futura incorporación de las cooperativas a su consejo de administración.

Ekain Rico (PSE-EE) ha considerado que las críticas al cambio en Lanbide son meros «eslóganes», ha recordado que la presencia de las cooperativas en su consejo debe producirse por un acuerdo de las organizaciones empresariales y ha ironizado al desear suerte a EH Bildu con su «nuevo socio en la defensa de los trabajadores», en referencia a Vox. EFE



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