«Odio, respeto y placer»: Dato Económico y Álvaro Martínez Berrueta

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Por Carlos Samaniego . Pocos daban un duro por un medio de comunicación (Dato Económico) que nació del empeño de una persona (Álvaro Martínez Berrueta), un equipo y unos accionistas, que creyeron que un territorio como Alava tenía mucho que contar, mucho de lo que presumir y más que enseñar al mundo económico, cultural y social de nuestro terruño.

Muchos han sido los profesionales que han pasado por una revista que ha servido como escuela-lanzadera hacia otros medios de comunicación y, como tener ambición y querer crecer profesionalmente además de humano es legítimo, la revista les ha perdonado su marcha y les ha deseado mucha suerte.

Pero ha habido una persona, el Capitán, que nunca ha abandonado el barco, y no lo ha hecho porque él diseñó el casco, pulió los tableros de cubierta, formó a la marinería, cosió las velas y lo botó a la mar.

Y todo esto sin carta de navegación previa, navegando donde un viento llamado libertad, objetividad e independencia le llevara.

Con rumbo firme, brazo de mar, aguantando tormentas,  a veces huracanes, pero tan seguro de su función como capitán, que nunca cejó en la seguridad de la ruta.

Curioso marinero éste, que empezó como grumete en tierra de secano, bajo bandera socialista, allá en la capital del reino donde se cuecen todas las salsas, se pergeñan todas las intrigas y donde, si sales vivo del navajeo político, te ganas el respeto de tus mayores.

Decidió volver a la casa que le vio crecer, porque nacer en la calle Comandante Izarduy del barrio de San Cristóbal ya vaticinaba su futuro.

Su fama le llevó como marinero de fortuna a patronear un barco sin rumbo, esta vez bajo pabellón nacionalista, y que iba indefectiblemente a la deriva y así lo advirtió a sus patrones, sólo que les evitó un naufragio seguro y consiguió llevar el barco a puerto.

Bregó contra una nueva escuadra, a la que desconocía y que le esperaba por desconfiada con los portones de los cañones abiertos, y de vez en cuando alguna andanada lanzaron, pero siempre dieron en agua, y así pasaron los años, veinte, sin que el barco haya perdido el brío que lo vio nacer.

Por algunos es considerado un pirata al asalto, otros le creen corsario, todos reconocen su valía y su fino olfato para las cosas de la mar, pero ninguno conoce la bandera que enarbola su mástil, y mira que muchos se empeñan en que navegue bajo su estandarte, pero como nada debe, nadie consigue que vire su rumbo.

No hay más que ver a quién es capaz de sentar a su mesa; por todos odiado, por la mayoría temido y por muchos envidiado, todos, absolutamente todos acuden a su llamada; a veces por temor, la mayoría por respeto y en ocasiones por el placer de su compañía y la de sus comensales.

Antológicas han sido sus pitanzas, que con la disculpa de un premio solidario, han reunido lo más granado de la política, las finanzas, las instituciones y la empresa.

Todos diversos, todos divertidos, lanzando cuchilladas sin piedad, pero sin el desdén del daño, más bien al contrario, esperando la respuesta ocurrente del adversario, la chanza del cotilleo de pueblo pequeño y la sonrisa de saberse parte importante de algo.

Muchas han sido las ocasiones en las que he tenido el privilegio de sentarme a su mesa, y otros, aunque nunca lo reconozcan, han rabiado por ello, dando al final su brazo a torcer, pues sentarse a la mesa del Gran Capitán era signo de reconocimiento social, no para mí, que nadie me crea lo que ni yo mismo creo, pero siempre ha sido curiosa la mezcolanza de truhanes que nos reuníamos en torno a un buen vino y un mejor plato.

Supongo que muchos verán en estas líneas una mala copia de un autor conocido y reconocido; mi humilde intención no es sino la de rendir homenaje a un amigo, que me ha aportado mucho, me ha creado muchos problemas, y a quien su vehemencia me ha obligado a ejercer de bombero en múltiples ocasiones, pero que siempre ha estado ahí, y qué coño, es mi amigo.

Querido Alvaro, que hablen de uno, aunque sea bien.

 

(Este artículo fue escrito en 2009 y adecuado al día de hoy)

6 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con Carlos Samaniego. Yo también he frecuentado estas maravillosas reuniones, aunque ahora no puedo por motivos personales, pero que me encantaría volver algún día si fuera posible.
    Pero ante todo mi reconocimiento hacia la gran labor informativa que realiza este medio de comunicación, liderado por, en mi opinión, el mejor periodista Vitoria:
    Mi gran amigo Alvaro Martínez.
    Un fuerte abrazo.

  2. Ya es hora que se reconozca la labor a un gran profesional que destaca por su vehemencia pero también porque no soporta la injusticia. Gracias a la persona que es capaz de enfrentarse a los más poderosos y de reconocer, sólo con una mirada, a los que merecen la pena y que trabajan por una sociedad mejor.
    A veces, su forma de ser y de actuar oculta a la gran persona que se esconde detrás de una fachada de dura piedra. Quien es capaz de defender a sus amigos como Álvaro y de respetar a los que no lo son tanto, obtiene las palabras y reflexiones que te dedica CARLOS SAMANIEGO.
    Personalmente, estoy orgulloso de tu amistad y siempre te defenderé ante los que no te soportan porque, a mí, nunca me has fallado. A pesar de que muchos se han propuesto cercenar tu palabra y acabar con tu medio, nadie lo ha conseguido. Quienes sufren la ira de tu afilada pluma normalmente merecen la crítica, el reproche y que los ciudadanos conozcan su actuación. Nuestra ciudad necesita de la verdad y de que alguien vigilante controle los desmanes que en otros lugares cercanos se cometen impunemente. Gracias por permitirnos vivir en un entorno más justo
    Un fuerte abrazo

  3. Con “tus verdades como puños”, con tu trabajo, tu esfuerzo, y siendo fiel notario de la realidad, acostumbras a publicar información que para la mayoría de nosotros pasaría inadvertida.
    Metafóricamente hablando y salvando las distancias, me recuerdas a ese Russel Crowe en el papel cimematográfico de “Gladiator”. No solo por lo emocional de su contenido, sino por algunas de las frases y citas del citado film, entre las cuales reseñaré dos principalmente:
    “ No sabemos a qué nos enfrentamos, pero es más fácil que sobrevivamos si peleamos juntos” y, “ Si os veis cabalgando solos, que no os cause temor”.
    Lo dicho, en buena medida… me recuerdan a ti.
    Sigue así.
    Un abrazo “Russell”.

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