Por Borja Cabello. El partido que parecía empezar tranquilo para el árbitro Sánchez Martínez, terminó siendo una prueba de alto nivel para el murciano. Aunque los primeros minutos transcurrieron sin incidentes, dos acciones polémicas, resueltas con acierto, destacaron su actuación, una de ellas gracias a la intervención del VAR.

Durante el partido el colegiado mostró 8 amarillas y una roja directa.

Primera acción polémica

En el minuto 26, Sánchez Martínez señaló una falta de Benavídez sobre Oyarzabal y mostró tarjeta amarilla al jugador babazorro. Sin embargo, tras la revisión del VAR, se corrigió la decisión al observar que era Oyarzabal quien impactaba con sus tacos en el tobillo de Benavídez. Siendo expulsado con roja directa el delantero local por “juego brusco grave”.

El VAR, Pizarro Gómez estuvo muy bien, ya que no se trató de rearbitrar una jugada, sino de corregir un error que el árbitro no había visto.

Segunda acción polémica

En el minuto 48, se sancionó un penalti a favor del Alavés por un claro agarrón de Zubeldia sobre Abqar, impidiéndole rematar con claridad. La decisión fue acertada.

Después del descanso, aunque el juego fue más calmado, el árbitro mostró otras 6 tarjetas amarillas, 4 a jugadores del Alavés, todas bien fundamentadas. En el minuto 48 a Stoichkov por empujar a BraisMendez. En el minuto 50 a Abde por hacerle al colegiado gestos de desaprobación a una de sus decisiones. En el minuto 89 a Antonio Sivera por demorar el saque de puerta. En el minuto 96 a Manu Sanchez por un agarrón en la disputa del balón con Kubo, con amarilla incluida para el jugador japones por hacerle observaciones al arbitro y la última del partido en el minuto 97 al defensor local Jon Martin por zancadillear a Jon Guridi.

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