Ruedan, también en Vitoria, la vida de José María Arizmendiarrieta

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(EFE).- Un documental del director Gaizka Urresti sigue los pasos de la vida y el pensamiento “fascinante” del sacerdote vasco José María Arizmendiarrieta, fundador del movimiento cooperativo de Mondragón, y propone colocar al hombre en el centro de la economía.

La película “Arizmendiarrieta: El Hombre Cooperativo”, que se desarrolla en Markina, Bilbao, Vitoria, Mondragón y Roma, recoge testimonios de familiares, empresarios, religiosos o miembros de actuales cooperativas que conocieron al sacerdote.

El ganador de un Goya al mejor corto de ficción por “Abstenerse agencias” en 2014 ha destacado a Efe la formación humanista e intelectual de Arizmendiarrieta, adquirida en el seminario de Vitoria, un factor que le permitió tener “conocimientos de sociología, economía y política”.

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A ello se le suma “un lado muy práctico”, en el sentido de tener “la capacidad de llevar las ideas a cabo”, ha asegurado el director antes de la proyección del filme en Pamplona.

Se trata de una capacidad que contrajo por su propia naturaleza y por una cultura “euskaldun” de “auzolan”, de trabajo cooperativo, que tomaba forma en la escuela donde Arizmendiarrieta estudió y que fue creada por los vecinos del pueblo.

Urresti ha subrayado el proyecto “muy transversal” del sacerdote vasco, ya que “daba cabida a los de dentro y a los de fuera, a católicos y no practicantes, a personas de ideologías diferentes”.

“En un régimen dictatorial como el franquista creó empresas en las que los trabajadores votaban para decidir su junta rectora”, ha agregado Urresti, que ha apuntado que el sacerdote fue pionero en ofrecer una educación avanzada a las mujeres y en crear cooperativas en su entorno.

“Fue consciente de que la mujer no se podía relegar en un proyecto humano como ése”, ha precisado.

Como curiosidad, ha indicado, a pesar de ser un líder, era “un mal orador” y, pese a oficiar misas todos los fines de semana, debía de ser “muy complejo seguirle”.

Además, ha resaltado que el retrato de Arizmendiarrieta era “un fresco de la historia de España desde la Euskadi rural hasta la guerra civil, la posguerra, el desarrollismo, la industrialización”.

El director ha abogado por recuperar una de las ideas sostenidas por el sacerdote vasco, la de colocar al hombre en el centro de la lógica empresarial y económica, ya que, a su juicio, “la economía debe estar al servicio del hombre” y no al revés.

Ha incidido en que no se debe olvidar que la riqueza “se quiere para democratizarla en más ámbitos de la sociedad” y, de esta forma, “vivamos mejor”, aunque ha admitido que también debe haber “competitividad”.

Entre esas dos ideas, Arizmendiarrieta crea un movimiento que se mueve entre una economía humanista, pero también competitiva, y ese es un reto que sigue siendo “muy interesante” en el siglo XXI.

“Las cooperativas tienen que ver cómo adaptarse a los cooperativistas de este siglo, que son más consumistas”, ha remarcado, para añadir que “si uno no crea la cultura de cooperar por el bien de todos, más que el competir, difícilmente se pueden crear cooperativas”. EFE

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