Reunión en Vitoria para recibir inmigrantes del Aquarius

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EFE).- Instituciones vascas y organizaciones sociales de Euskadi están preparando los dispositivos necesarios para la posible acogida de un grupo de los 629 migrantes del barco Aquarius, aunque el Gobierno de Iñigo Urkullu ha lamentado la “falta de respuesta” de las instituciones europeas ante esta problemática de carácter humanitario.

Hoy se ha reunido en la sede de Lehendakaritza, en Vitoria, la Comisión Interinstitucional Social para la acogida e integración de personas refugiadas integrada por representantes del Gobierno Vasco, las diputaciones, la Asociación de Municipios Vascos -Eudel- y las organizaciones CEAR, Cruz Roja, Accem, MPDL, Cáritas y Fundación Ellacuría.

Esta comisión ha comenzado sus trabajos para articular una respuesta ante la posible llegada a Euskadi de parte de los migrantes del barco Aquarius que se dirigen al puerto de Valencia, después de que el lehendakari, Iñigo Urkullu, anunciara la disposición del País Vasco para acoger a un diez por ciento de estas personas.

A su término, el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno Vasco, Jonan Fernández, ha comparecido brevemente ante los medios de comunicación y ha recordado que esta comisión trabaja de manera constante desde enero de 2017 para dar respuestas de acogida a inmigrantes “y no solo a golpe de espasmo o de interés por circunstancias como la del Aquarius”.

Hay que dar “un aldabonazo en Europa que remueva las sinergias y falta de respuestas que están planteando desde las instituciones europeas y desde muchos de los Estados”, ha insistido.

Por el momento, ha explicado, el Gobierno Vasco desconoce tanto el número de refugiados que podrían recalar en Euskadi como las fechas ya que a día de hoy es “muy difícil” prever estos detalles porque la información de la que se dispone está “muy fragmentada” y hay “muchas incertidumbres abiertas”, ha explicado Fernández.

Por ello, la comisión interinstitucional ha acordado trabajar con tres escenarios posibles simultáneamente.

Uno de ellos consiste en preparar una respuesta para el supuesto de que Euskadi reciba a un grupo grande de migrantes en un plazo corto, lo que implica habilitar recursos de acogida inmediata para numerosas personas.

Otra posibilidad, ha indicado Fernández, es que la llegada de estas personas se produzca de forma escalonada y en grupos pequeños, lo que conlleva preparar otro tipo de dispositivos de acogida inicial teniendo en cuenta las posibilidades con las que cuenta cada territorio.

Y un tercer escenario es el de dar respuesta a situaciones de emergencia humanitaria a personas que lleguen al País Vasco con especiales necesidades de asistencia sanitaria, psicológica o de otro tipo.

En principio se espera que los migrantes que viajan en el barco Aquarius y en otros dos navíos italianos en los que han sido distribuidos lleguen a Valencia el sábado, después de que Italia y Malta se hayan negado a que desembarcaran en sus puertos. EFE

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5 Comentarios

  1. Vale, pero ¿dónde van a estar mejor que repartidos en las propias casas de los políticos en ejercicio, donde pueden ejercer directamente de educadores, instruirles en euskera y mantenerles con los generosos sueldos que pagamos entre todos?.

    En todo Euskadi, de entre varios cientos saldrán al menos 60 políticos generosos (= con sus propios medios), ¿no?. Lo contrario, no lo es y tiene otro nombre.

  2. ¿Por qué Alava tiene que recibir el mayor porcentaje de emigrantes en función de su población, si se compara con Vizcaya o Guipuzcoa?

  3. ¿Les han buscado trabajo?
    ¿O pasan a engrosar la lista de los 3.500.000 de parados que hay en España?
    ¿Tendrán las mismas ayudas que los parados?
    ¿O tendrán todo gratis a costa de los trabajadores?

  4. cuando se habla de solidaridad, yo me pregunto qué clase de solidaridad es la de unos políticos que invitan a venir a Europa a miles de inmigrantes, pero no para acogerlos en sus confortables zonas residenciales, sino para que sean los ciudadanos europeos más humildes quienes sufran los innegables problemas de convivencia, especialmente con los musulmanes, así como una mayor competencia por los servicios públicos y los empleos menos cualificados. Invito yo, pero pagas tú: esta la divisa de nuestra solidaria clase política.

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