Más de 5.500 personas “dependen” del Banco de Alimentos de Álava

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EFE).- Más de 5.500 personas “dependen” del Banco de Alimentos de Álava, que el año pasado recolectó cada semana 33.000 kilos de comida para su posterior reparto, con lo que se llegó a 1,7 millones de kilos en el conjunto de 2017.

Estos alimentos se distribuyeron a través de 38 asociaciones a un total de 1.343 familias formadas por 4.383 adultos y menores previamente evaluados por los servicios Sociales de cada ayuntamiento.

A ellos se suman los 803 adultos usuarios de comedores sociales y colectivos, de manera que en total son más de 5.500 personas las beneficiarias, según la memoria del Banco de Alimentos relativa a 2017.

Todo ello es posible gracias a los 54 voluntarios fijos que se hacen cargo de las tareas diarias y también de los voluntarios puntuales, aproximadamente 1.200, que son especialmente visibles en momentos como la “Gran Recogida” que se desarrolla cada año a finales de noviembre o primeros de diciembre.

En esa “fiesta de la solidaridad” se recogieron el año pasado 150.000 kilos, además de bonos para comparar comida en función de las necesidades del Banco por valor de 49.000 euros.

Esto significa que la aportación de la “Gran Recogida” representa el 8,2 % del total de alimentos recolectados en 2017. La principal fuente de alimentos son las donaciones procedentes de campañas en asociaciones, empresas y centros educativos (32,3 % y 562.000 kilos).

Le siguen en importancia las entregas por parte de industrias agroalimentarias, con el 21,5 % y 376.000 kilos, y los alimentos procedentes de otros bancos de alimentos, con el 16,8 % y 295.000 kilos.

Los huevos y los lácteos son casi la tercera parte de los alimentos distribuidos (500.000 kilos y el 28,4 %), seguido de los bebidas no alcohólicas (375.000 kilos y el 21,3 %) y las frutas y hortalizas (203.000 y el 12,6 %).

El Banco de Alimentos de Álava vela por que haya una “suficiente garantía” de que los beneficiarios tienen un “estado de carencia a fin de evitar engaños y situaciones de injusticia” para así “no defraudar” a quien dona comida. Por ello, pone espacial énfasis en actuar desde “el rigor y la transparencia”.

En su memoria la asociación alerta de “la aparición de un nuevo tipo de pobreza” formada por “pobres vergonzantes y trabajadores con un sueldo bajo”, que además son personas que “están ocultas” y que deben ser localizadas para hacerles llegar alimentos. EFE

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3 Comentarios

  1. Como con todo, precisamente quien más necesitado esté no acudirá a pedir ayuda y sin embargo la pedirán y exigirán los “listos” que nos toman por tontos. Es deber de los responsables públicos que los primeros no queden desatendidos y que los jetas (que los hay y abundan) reciban un escarmiento.

  2. Desde luego 1.700.000 kilos de alimentos valen un dineral. Esperemos que la contabilidad sea rigurosa, y las condiciones de acceso sean justas y transparentes.

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