El cultivo de la trufa negra deja de ser un sueño en Álava (feria internacional)

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El cultivo de trufa negra en Álava ha dejado de ser un sueño para convertirse en una prometedora realidad, que volverá a su cita anual con los amantes y consumidores de este hongo en la III Feria Internacional de la Trufa el próximo 21 de enero, en la localidad de Ribabellosa.

Con Hungría como país invitado de este año, la Feria Internacional de 2018 coincide con la primera recolección de trufa negra cultivada en la zona.

Para el alcalde de Ribera Baja, Peio Ruiz, la de este año es una Feria muy especial, porque los truficultores que sembraron este preciado hongo hace ocho a diez años (este es el período de maduración que requiere este cultivo), por fin ven sus frutos en esta campaña de recogida que comenzó a finales de 2017. Esto, en palabras del alcalde, “supone la consolidación de esta área geográfica como zona trufera”.

La Feria se celebrará el domingo 21 de enero y, según recuerda Peio Ruiz, es una oportunidad única para “conocer el apasionante mundo de la trufa negra y sus posibilidades gastronómicas”. La jornada “contará con ponencias, degustaciones, feria de trufa y productos derivados, cocina en directo, exhibición de búsqueda de trufa, actividades infantiles y… mucho más”, señala el alcalde.

Programa
La programación se iniciará a las diez y media de la mañana en el salón de actos del Centro Social de Ribabellosa.

A partir de ahí los casi 40 expositores que han acudido a la cita este año atenderán a los miles de visitantes que acudirán al recinto ferial, no sin antes haber tenido la oportunidad de acudir a la degustación de productos. Una exhibición de búsqueda de trufas con perros, a las doce del mediodía, precederá a la subasta solidaria de trufas que se celebrará a la una menos cuarto para dar paso a una cooking show en la que se podrá ver en directo cómo se elaboran productos con la preciada trufa negra.

Entre los expositores, que proceden de varias comunidades autónomas, hay desde viveros donde conseguir la materia prima para plantar la trufa, hasta industrias relacionadas con la alimentación y la gastronomía, pasando por actividades agrarias. Todo ello rodeado, eso sí, de un entorno natural envidiable y un olor a trufa negra que invitan a dedicarle la mañana del domingo. En la segunda edición, la Feria fue visitada por más de 8.000 personas.

Un tesoro natural
Denominada por algunos expertos gastronómicos como el diamante del bosque, la trufa es un hongo subterráneo que vive asociado a las raíces de ciertos árboles, principalmente encinas, robles y quejigos. Tiene forma de un tubérculo globuloso irregular y alcanza pesos que van desde los 30 hasta los 300 gramos.

Desde el punto de vista gastronómico, la trufa negra está considerada un auténtico majar que poder ser consumida fresca con multitud de platos, pero que también puede ser conservada de varias formas e incluso se puede congelar. En lo referente a su contribución al medio ambiente, el cultivo de trufas ayuda a la forestación de tierras agrícolas mediante la plantación de especies autóctonas como el roble o la encina.

Según se señala en la Cooperativa de Trufas de Álava, “la trufa negra se desarrolla en suelos calizos con texturas equilibradas y estructuras grumosas”. Y esta provincia vasca “cuenta con las características idóneas de producción de trufa negra en cuanto a suelo y clima, lo que hace que las trufas negras recolectadas en Álava obtengan una calidad excepcional y sean apreciadas y reconocidas en cocinas internacionales”.

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